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AUTOMELODI – MIRAGES AU FUTUR VERRE-BRISÉ

Por: Andrés Lupone

El duo de Montreal regresa con su distintiva fusión de síntesis análoga y songwriting en un tercer disco sobre el miedo a un futuro no tan distante. Desde la fundación del proyecto en 2006, Automelodi se ha encargado de clavarse más y más dentro de su peculiar mundo, como si alimentaran de tecnología actual un estilo que hace veinte años fue futurista.

El disco abre con “La Poussière”, un track que justifica todo lo dicho en el párrafo previo. Se trata de un track que define perfectamente aquel sub-género llamado Dark-Wave, si no saben de que consiste el género la canción misma lo explica de pies a cabeza: secuencias programadas de sintetizadores análogos, cajas de ritmos y ocasionales melodías de guitarras bañadas en chorus, y por supuesto, una voz que coquetea entre la melodía y el spoken-word.

Les métros disparus” es un track que utiliza sonidos mas acercados a la actualidad. El timbre de las campanas que samplean me recuerda a lo que grupos como The Knife estaban explorando a principio de los dosmil. En el coro de la canción aparece por primera vez la voz de una mujer, recitando la letra con una intención casi de un murmullo.

“Feux Rouges, Chateaux Brillants” es uno de los mejores homenajes que he escuchado a la música de clubs de los ochenta. Todo esta ahí: las baterías con gated reverb, cajas de ritmos utilizadas en función de percusiones y melodías dramáticas pero pegajosas. 

Las melodías que encabezan la producción de la rola demuestran que este dúo no solo prioriza la producción y selección de timbres, también invierten mucho tiempo en la composición melódica.

El disco logra una pausa de los ritmos y el movimiento en “7bis”, rola que podría servir como interludio por su cadencia rítmica y la poca cantidad de elementos que se escuchan: tan sólo es la voz, un simulador digital de una sección de cuerdas y una sección rítmica limitada a tan sólo la tarola.

Las posibles interpretaciones del extraño título: “Toujours de jamais (Hors-Temps)“ (El siempre de jamás (Sin tiempos)) son directamente proporcionales a como se siente la música. 

La carencia de melodía y armonía en la rola hace que la narrativa se vuelva plana y continua, pero al no tener éstos factores presentes el ritmo se convierte en el foco principal de atención, volviendo a este track en un momento totalmente hipnótico.

“Angoisses d’Orléac” empieza a cerrar el ciclo del disco de manera más oscura. El verso es casi como una rola de techno, mientras que el coro vuelve a el tono Synth-Pop característico del disco. La melodía de los sintetizadores en el puente me recuerda a aquellas que John Carpenter fabricaba para crear atmósferas de suspenso en sus películas de terror y misterio.

“Art Contraire” es un ejemplo de como se puede refrescar la naturaleza retro de éste tipo de géneros de revival al agarrar la instrumentación con sus respectivas funciones y remplazarlas por sonidos y procesos más modernos. En vez de escuchar la secuencia que hemos escuchado una y otra vez en los sintetizadores análogos de los ochenta, tenemos secuencias en un rango de timbres mucho más amplios y refrescantes e interesantes efectos en las cajas de ritmos.

“Dernier d’Aout”, en mi opinión, el track más interesante del conjunto. Es un track industrial y technoso, que lo tiene todo para ser un éxito en los antros góticos. Pero fuera de lo referencial, el track también tiene su propia personalidad. 

El tempo lento y calmado de “GNO5” logra un respiro de los pulsantes ritmos rápidos de la primera mitad del disco y logra la función que tienen las baladas en los discos, sólo que en vez de un coro sentimental y poderoso hay cajas de ritmos a un tiempo lento y melodías que rodean la línea melancólica pero no acaban sonando del todo tristes.

El disco cierra con “Visions en From”, un track que coquetea con sonidos como los del shoegaze, con guitarras eléctricas distorsionadas y un beat limitado a tan solo un bombo.

En conclusión: “Mirages au futur verre-brisé” es un disco cuyo título (Espejismos de un vidrio roto) describe a la perfección como se siente la música. Es como si viajaras a la década de los ochentas y filmaras la escena New Wave con un iPhone y una Tascam de último modelo. Es retro y a la vez futurista. Al inspirarse de un sonido de hace cuarenta años, éste duo se de la tarea de continuar su visión futurista adaptándolo a nuevas tendencias contemporáneas sin perder el hilo ochentero que tanto les gusta. 

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