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AL AIRE LIBRE

20,000 días en la Tierra

Roberto Garza Angulo 28/08/2016 [Cine] [Cultura]

La primera vez que me enteré de la existencia de Nick Cave fue en 1987 gracias a la película Las alas del deseo del director alemán, Wim Wenders. En la secuencia donde aparece, vemos a un oscuro personaje en un bar de Berlín Occidental, interpretando una música extraña de una manera extraña (http://youtu.be/ZPf6SWcENWo). Diez mil días después, este compositor australiano es ya un icono cultural internacionalmente conocido.

Realidad y ficción se mezclan en esta película, escrita y dirigida por los artistas visuales Iain Forsyth y Jane Pollard, antiguos colaboradores de Nick Cave en varios proyectos audiovisuales. En esta película el músico colaboró en el guión y en la edición, además de ser el “actor” principal. Esta docu-ficción nos muestra 24 horas en la vida de Nick Cave: músico, compositor, actor y escritor.

La película comienza cuando nuestro personaje se despierta, en compañía de su esposa. Lo espiamos a través de una cámara que se ha metido en su cuarto. La cámara lo acompañará a lo largo del día, un día cualquiera: se lava los dientes, desayuna, compone música, va al psicólogo, come, escribe, maneja, ve televisión. Es su cumple días número veinte mil en el planeta Tierra. La voz en off del músico australiano acompaña la imagen en su cotidianidad.

Al principio, cuando le propusieron los directores hacer este documental, Nick Cave se negó y dijo que no estaba interesado. Fue hasta que Forsyth y Pollard le mostraron unos dibujos en secuencia que dejaban claro que este iba a ser un documental muy distinto a los demás; fue en ese momento en el que Cave se mostró interesado y accedió a colaborar en la película. Además, los directores le dieron a Nick Cave el último corte de edición, lo cual otorgó al músico plena confianza durante el rodaje, sabiendo que si algo de la exposición de su vida cotidiana le molestaba lo podría dejar fuera en la edición. En una cosa estuvieron de acuerdo desde el principio los tres: no despojar la máscara, el misterio, del personaje. Esto se convirtió en un atributo importante del documental ya que a pesar de que nos metemos en lo más íntimo de la existencia de Cave, este mantiene intacto su misterio.

Para los fans de Nick Cave en México, que no son pocos, esta película es imprescindible, sin duda la disfrutarán de cabo a rabo. Pero aquellos que no están familiarizados con Cave también gozarán de esta película porque lo más interesante del film es cómo nos aproxima al proceso creativo de un artista. ¿De dónde surge la inspiración? ¿qué lleva al artista a hablar de un tema y no de otro? Dice Nick Cave que conforme uno se va haciendo más viejo, el mundo se contrae porque las experiencias novedosas son cada vez menos; es cuando debemos recurrir a la memoria, que, al contrario, se va expandiendo conforme vamos envejeciendo y es la que nos dará asociaciones nuevas que después podemos materializar en una obra.

Pequeños dramas de la vida cotidiana se nos van revelando a lo largo de la película con una honestidad que nos deja perplejos. Dejando a un lado el ego, Nick Cave nos transmite su entusiasmo y sus miedos ante la vida. Intenta descubrirlos a través de sus creaciones. La cinematografía es espléndida y, aunada al montaje, logra que entremos en un mundo en donde los rompimientos cronológicos de las escenas parecen naturales. Forsyth y Pollard descomponen el tiempo a la manera del Ulises, de James Joyce, donde un día en la vida del personaje se va desdoblando constantemente en pensamientos, al margen de la acción que está viviendo. Nos atrevemos a comparar, en alguna medida, la estructura de 20,000 días en la Tierra, con la del Ulises, porque en ambas obras el tiempo está claramente diferenciado entre el tiempo de la acción (que es la “realidad”) y el tiempo psicológico. El escritor Harry Levin define la estructura del Ulises así: «el montaje cinematográfico, el impresionismo pictórico, el leitmotiv en música, la asociación libre del psicoanálisis y el vitalismo en filosofía. Tomen de estos elementos todo aquello capaz de ser fusionado, y aun algo más, y obtendrán el estilo del Ulises». También podríamos obtener algo del estilo de este documental.

El diseño sonoro es impecable, lo cual es de esperarse al tratarse de alguien cuyo principal sentido es el oído. Particularmente, hay una secuencia de 10 emocionantes minutos en donde vemos a Cave ante el piano, llevando al resto de la banda hacia su reino musical. Al verlo componer una canción, nos damos cuenta de que se convierte en un vehículo de la creación. Arriba del escenario es en donde se nos revela el verdadero personaje de este documental; Nick Cave se transforma y se convierte en un intérprete, en un showman, en el personaje que se ha ido transformando durante 20,000 días en la Tierra.

Sin duda, este no es un documental de música convencional. Su forma novedosa la ubican entre aquellas películas que son muy difíciles de encasillar en un género cinematográfico, como sucede con algunas películas de Werner Herzog, Errol Morris o Godfrey Reggio

El documental forma parte de la gira de documentales de Ambulante 2015 y es traída a México por la distribuidora Artegios. Se estrenará en salas comerciales en marzo.

(Publicado en la revista Frente, febrero 2015)