Entrevista a Carlos Prieto

Entré al estudio del maestro Carlos Prieto, bajo la emoción de entrevistar a un artista que he admirado en conciertos y conferencias donde siempre demuestra con talento, sabiduría y pasión que es un ser excepcional. Compositor además de intérprete, es evidente protagonista de la música mexicana y universal, amigo y colaborador del también genial Yo-Yo Ma, conoció de cerca a Shostakovich y a Stravisky.

Desde el inicio de la visita me vi presa de una curiosidad inevitable. Quise pasear la mirada por los detalles de su estudio antes de adentrarme en la entrevista. Una inmensa cantidad de libros revela que una pasión por la literatura corre paralela a su pasión por la música. Además de haber estrenado más de 80 obras para violonchelo y tener 85 discos grabados, ha publicado más de seis libros. Una serie de fotografías dispuestas en su lugar de ensayo llamaron mi atención. Tres de ellas tomaron un significado especial cuando el maestro tomó la iniciativa de hablarme de ellas.

La primera, una foto conmovedora y a la vez reveladora, muestra una reunión familiar donde tres personas están apunto de tocar una pieza para cuarteto de cuerdas. Carlos Prieto, a sus cuatro años, toma un violonchelo para completar este cuarteto compuesto por uno de sus abuelos y sus dos padres. Para entonces y sin haber comenzado la entrevista, el estudio nos habla, entre otras cosas, del ambiente familiar propicio a la música donde germinó su genio.

En la segunda fotografía, aparece con todo el porte y la impronta que se requiere para dar un gran concierto, vestido con el saco rojo que únicamente se le otorga a graduados del MIT (Massachusetts Institute of Technology) al cumplir cincuenta años de ser ex alumno. En este prestigioso instituto –uno de los de más alto nivel en el mundo– realizó, no obstante su brillante carrera como músico, dos carreras profesionales paralelas: economía e ingeniería, dos herramientas y convertirse en un auténtico líder del mundo empresarial como su padre.

La historia de la tercera foto comienza con el nombre de Gabriel García Márquez, quien aparece en primer plano con el chelo del maestro en sus manos. Carlos menciona que le trató de dar clases de Chelo pero lo que realmente nos revela la foto es su profunda amistad. García Márquez alguna vez escribió: “Desde muy niño tuve un interés natural por la música, pero no se me reveló como la pasión mayor de una vida hasta la noche milagrosa en que descubrí el alma del chelo en las manos de Carlos Prieto. Fue una revelación que me contagió para siempre con los misterios de la música y la felicidad”.

El chelo del maestro Prieto es otro gran personaje que uno conoce cuando conóce a éste músico. Incluso uno de los libros que Carlos Prieto escribió se titula Las aventuras de un violonchelo, la biografía de los 260 años de vida de su propio chelo un Stradivarius fabricado en 1720, conocido como el ‘Piatti’.

Su estudio es el claro ejemplo de cómo los espacios se construyen con historias, instantes significativos de los cuales el maestro Carlos Prieto prefiere rodearse para estudiar chelo. Sus libros reciben los ecos de su música, y ésta sin duda, los ecos de su enorme curiosidad por el saber.

 

[ANDREA RUY SÁNCHEZ] ¿Qué le ha dado la música además de la música en sí? ¿Cuáles son sus experiencias profesionales más gratificantes?

[CARLOS PRIETO] A mí siempre me ha interesado mucho viajar. Siempre he tenido una gran curiosidad por conocer países y culturas distantes, y la música me ha permitido precisamente eso. La música me permitió conocer a lo largo de muchos años las repúblicas del Asia Central, la frontera con China, Afganistán, Irán; en fin, toda la Unión Soviética. Me permitió hacer un larguísimo recorrido por Siberia y dar 14 conciertos ahí. Luego me permitió conocer China poco tiempo después de la muerte de Mao y del final de la revolución cultural en 1979; me encontré una China que estaba aún sumida en la extrema pobreza y dónde apenas un año antes se habían abierto las escuelas y los conservatorios. A mí me habían invitado a dar clases magistrales en este país y me encontré un nivel bajísimo. Y luego he regresado en distintas épocas y cada vez he visto un progreso fantástico, resultado del trabajo y de la disciplina. En las universidades se estudia, hay un régimen muy estricto. Y cuando no se estudia va uno para afuera. El país ha logrado un progreso extraordinario gracias a no tener prejuicios en política ni en economía. Se hacen las cosas cuando funcionan; cuando no, pues no se hacen. Así se descartaron muchos tabúes del viejo sistema maoísta-comunista, que ideológicamente parecía un pecado, pero que han resultado en un milagro económico. Y así China es una gran potencia económica del mundo.

[ANDREA RUY SÁNCHEZ] ¿Cree que haya una relación entre el desarrollo de un país y el nivel de música que produce?

[CARLOS PRIETO] No necesariamente. Por ejemplo un país como México, o como varios países de America Latina, no son los más desarrollado económicamente, pero tienen gran producción de artistas. Yo siempre he tratado de promover a los compositores latinoamericanos pues son muy talentosos.

 

[ANDREA RUY SÁNCHEZ] ¿Cómo percibe la evolución de la música en México?

[CARLOS PRIETO] Desde un punto de vista positivo, en México hay una abundancia de conciertos y la accesibilidad a la música clásica a través de discos y gracias a Internet es buena. Pero por otro lado, negativamente, en este país no se le da importancia a la música en cuanto a la educación. Hace algunos años se quitó la música del programa de las escuelas primarias y secundarias. A mí me parece lamentable, porque si hay una edad en que los niños son susceptibles a aprender a tocar un instrumento es cuando son muy pequeños. Debido a la insuficiente educación musical mexicana muchos talentos potenciales se pierden. Pasan por la vida sin descubrir que tienen talento musical. E inclusive en los conservatorios la educación empieza cuando tienen 18 años, así que se requiere un genio para que estos jóvenes destaquen en la música. Dentro de las excepciones que siempre menciono está el Conservatorio de las Rosas, en Morelia, donde desde hace algunos años la educación empieza desde preescolar, y los niños aprenden como esponjas, y los que tienen verdadera vocación siguen. Aprender un instrumento es como una lengua: mientras más pequeño lo aprendes mejor.

 

[ANDREA RUY SÁNCHEZ] Su profesión como músico está al mismo tiempo complementada con la de escritor, ¿cómo lograr ese balance?

[CARLOS PRIETO] Creo que no está reñida una actividad con la otra. Yo empecé a escribir cuando estuve por primera vez en la URSS en 1962. Me tocó una época de gran interés: estaba en un periodo de gran cambio. Estando ahí me ocurrieron cosas como la llegada de Stravinsky después de 50 años de ausencia, el regreso de Shostakovich y la famosa crisis de los misiles. Para no perder estas vivencias le escribía una larga carta a mi familia cada dos o tres días. Era una especie de diario que estaba numerado. En aquella época hasta a un joven como yo le revisaban las cartas. Así que las mías estaban escritas en clave y todas llegaron. Esas cartas fueron la base para un primer libro que escribí sobre Rusia, Cartas rusas. A partir de entonces cada vez que hice y hago una gira de particular interés siempre escribo un diario, que me da materia prima para escribir libros. Como dispongo del lujo extraordinario del tiempo libre en los aviones, escribo mucho. Una vez tuve un vuelo de diez horas donde empecé a escribir antes de despegar y terminé de escribir en cuanto aterricé. Digo que es un lujo porque no te molesta el teléfono ni nada.

Me interesa mucho leer libros sobre los países a donde voy. Y es que hay muchas cosas aparte de la música que me apasionan, así que no todos los libros que escribo son sobre música. Escribí un libro que se llama Cinco mil años de palabras; es un libro sobre el origen del lenguaje y la evolución de las lenguas, el crecimiento y la extinción de éstas. Esto me surgió porque toda la vida he tenido un gran interés por las lenguas: desde niño hablaba perfectamente francés y español y luego estudié el inglés más profundamente, puesto que hice mis carreras en Estados Unidos. Luego aprendí el ruso, y por esto tuve un cierto conocimiento de las lenguas eslavas. Y luego estudié portugués porque cualquiera cree que va uno a Brasil y entiende perfecto, pero casi nadie lo habla bien… hablan portuñol, y yo quise estudiarlo profundamente para hablarlo bien-bien.

En el mundo se hablan alrededor de seis o siete mil lenguas, y cada mes se pierden dos o tres. Hay una extinción, como la de las especies, que es muy interesante. Sobre todo en el caso de México esto es muy preocupante, pues las generaciones jóvenes ya no hablan el mismo idioma que sus abuelas

 

[ANDREA RUY SÁNCHEZ] Su hijo es director de la Orquesta Sinfónica Nacional. ¿Cómo se vive la música en familia?

[CARLOS PRIETO] Yo me inicié en la música porque en mi familia había grandes antecedentes musicales. Mis papás se conocieron para formar un cuarteto de cuerdas. El primer cuarteto Prieto estaba formado por mis abuelos y mis papás, el segundo cuarteto Prieto por mi papás, mi hermano y yo, y el tercer cuarteto Prieto somos mi hijo mayor, Carlos Miguel, y el hijo mayor de mi hermano Juan Luis. Esto va desde mi abuelo hasta mis nietos… Ya van cinco generaciones… A ver si se prolonga el cuarteto Prieto. Sería un record Guiness: el cuarteto de cuerdas más longevo de la historia.