Verano en Berlín

Parte 1. Sasha Louise Látex.

En Berlín se respira un aire de consciencia y hay tantos árboles que por momentos uno se siente en una ciudad más pequeña. Cada vez que visito una ciudad por primera vez busco sus tiendas de lencería ó sex shops. Mi primer día en Berlín visité Schwarzer Reiter (http://www.schwarzer-reiter.com) una sex shop con una selección “OK” de accesorios, máscaras, prendas de piel y de látex, cuerdas para bondage, chockers con cadenas, mucho sado, mucho bondage y juguetes sexuales. La dueña una mujer al parecer conocedora de éstas técnicas, me hablaba constantemente de que portar un aro en el cuello era símbolo de tu sumisión, — me dio miedo — aunque en comparación con ésta apertura sexual me di cuenta que no soy tan experimental como pensaba. Ahí encontré finalmente unos tassels de la marca CRAVE (http://www.lovecrave.com) que siempre había querido comprar porque son la antítesis de los tassels tradicionales. Son unos tassels que permiten exitar los pezones — al mismo tiempo que los decoran y los mantienen expuestos—. Al pagar había varias postales; me dijeron que no me podía perder la fiesta fetish del Kit Kat Club; tomé otro flyer que me quitaron de las manos, diciendo que ése era un bar sin música donde estrictamente la gente va a ser sometido o a someter — pusieron en marcha a mi curiosidad—.

Después entré a Tres Bonjours (http://tresbonjour.de), una boutiqueatelier especializada en lencería hecha 100% de látex. El estilo de la marca es muy femenino; mezcla el fetichismo del látex con un toque girlysutil. Me probé varias cosas, pero las sentí demasiado cargadas en mi personalidad; comprar designer latex es una inversión; un brasiere de látex va de los 200 E a los 450. El látex es un material estrictamente vinculado al erotismo, usar látex genera una sensación de contención en la piel increíble; de repente, te sientes como una superhéroe con todo el derecho de portarte sumamente mal, el material estiliza la figura y genera un efecto de empoderamiento brutal. El único problema cuando te quitas la ropa y has sudado en exceso.

La vendedora de la tienda era una chica demasiado excéntrica y hermosa, parecía salida de un manga japonés; era alta y esbelta; pelo negro y largo; ojos verdes; piel de bebé casi transparente —de esa que esconden sutilmente las venas—, llena de tatuajes y aretes en lugares estratégicos de su cara que remiten a sensaciones como el dolor y la sensualidad; al final de cuentas un look muy urbano, andrógino y punk.
Platicando con ella, me contó que tenía su propia línea de ropa de látex y que se vendía en la tienda de a lado, entonces entre a École Boutique (http://www.ecole-boutique.com) una tienda de diseñadores independientes —principalmente de Berlin—. Todo en la tienda tenía aires góticos sensuales; un tanto progresivo mucho negro. Ahí me probé algunas piezas de la marca de lencería DSTM ( Don´t Shoot the Messengers — me encanta el nombre —, www.dstm.co). Comencé con un crop top pero sentí que le faltaba stretch a la tela me hubiera gustado sentir algo más suave en mi piel; después segui con un Kimono que me pareció bastante interesante; un arnés de cuerda divino con detalles metálicos divino.
Sasha la chica del manga japonés me enseñó sus diseños y al probármelos me enamoré al instante. La técnica de laser cut aplicada al látex que utiliza en sus prendas, permite que la piel semi-respire, lo cual las hace particularmente cómodas y disminuye considerablemente el sudor. Los hoyos dan ése efecto entre ver y no ver que es mágico. No dude un instante ante mi inversión; verdaderamente estaba comprando algo único, —me encantó haber descubierto la marca a través de esta experiencia —. Me compré la pencil skirt y el soft bra que permite exponer los pezones de una manera muy discreta. Al llegar a mi hotel y entrar a su página (www.sashalouise.co.uk) pensé que me hubiera gustado saber más de ella; que me diera unas clases sobre la técnica de trabajo con látex y que hiciéramos una colaboración algún día.