PROMO
AL AIRE LIBRE

xxx

Roberto Garza Angulo 28/08/2016 [Cine] [Cultura]

“Las películas pornográficas son estéticamente feas, es más, horribles. En mi opinión, también muy aburridas. No obstante, no son más inaguantables que, cuando menos, la mitad de la producción comercial.”

P. P. Pasolini

¿Por qué se le llama a las películas pornográficas “XXX”? Godard, en Detective (1985), imagina dos respuestas: 1. Porque en matemáticas la “X” en sí no es nada, no tiene ningún valor; y 2. Porque la “X” reflejada en un espejo sigue siendo la “X”, el reflejo es idéntico a sí mismo (“Una buena metáfora refresca el entendimiento”, Wittgenstein). Sea el caso, yo me inclino a pensar que es un asunto puramente gráfico, en donde el enigma es generalmente representado por una X; lo paradójico es que las películas pornográficas no tienen nada de enigmáticas, ya que si en ellas hay una constante, es precisamente su predicibilidad debido a que tienen un objetivo primordial y a él están limitados, la audiencia no espera otra cosa más que una fantasía sexual.

Durante los años que lleva con vida (se estima que el negocio del cine pornográfico se inició en 1904, supuestamente en Buenos Aires), la industria del cine pornográfico ha intentado llevar a la pantalla guiones interesantes y una realización decente, casi siempre sin buen resultado, lo cual es comprensible, debido a las carencias económicas de la mayoría de las películas pertenecientes a este género, hecho que llevó a Arlene Elster, productora de películas XXX, a decir que este tipo de cine debería ser considerado como underground, de “arte”. Es obvio que la señora Elster se dejó llevar por su entusiasmo, pero el bajo presupuesto con que trabajan hace que un largometraje sea filmado en tan sólo un día, sin guión, con un par de lámparas y gente que estaba dispuesta a enfrentar cortes y tribunales penales por ejercer una actividad prohibida.

Aunque la industria porno ya está más organizada, el camino no ha sido fácil, pero tampoco ha sido trágico; las cantidades de dinero que ha generado este tipo de películas es colosal. La ya clásica película Garganta profunda (1972) costó producirla $25,000. Al año de ser estrenada había recaudado más de 5 millones de dólares.

La técnica se ha ido sofisticando conforme la legislación cambia. Hoy podemos ver, en mínimas excepciones, mejor fotografía en algunas películas, generalmente las actuaciones son pésimas al igual que el sonido, la dirección, etc., sin embargo, algunas películas tienen destellos vanguardistas, tal vez involuntarios, y han apadrinado a gente del cine como F. F. Coppola que empezó haciendo sonido en este tipo de producciones, o el fotógrafo Laslo Kovaks que también incursionó por estos lares, y algunos otros que no sabemos.

Garganta profunda fue un escándalo en Estados Unidos, por primera vez todos hablaban del cine porno. Décadas después las cosas han cambiado y el mercado pornográfico está rebosante, cientos de películas se producen cada año alrededor del mundo, miles de págnas de internet y sex chats; pero hay algo que no podemos perdonar a este negocio: está enfocado únicamente, cuando mucho, al 50% de la población. La mujer está prácticamente excluida como espectador, y como actriz es sólo un objeto hecho para satisfacer las fantasías masculinas.

(publicado en la sección cultural del diario Crónica; febrero 2005)