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DAVID AUGUST – “D’Angelo”

Por: Andrés Lupone

David August es uno de los pocos casos en los que un músico con entrenamiento y bagaje clásico se entrega a la tentación de la música popular. Lleva una carrera de fusionar su multi- instrumentismo con la síntesis y la música electrónica.


August ha sacado una serie de lanzamientos en Counter Records (sub-label de Ninja Tune). En este tercer disco, David no tiene pena en anunciar explícitamente su más reciente influencia en el título del disco: D’Angelo (cantante y compositor de R&B contemporáneo).


El disco abre con “NARCISO” (Sí, como suele acostumbrarse en discos de Hip-Hop, todas las canciones están tituladas en mayúsculas). La rola empieza con ruido blanco y una frecuencia que escuchamos en la tinnitus para ser finalmente mezclada con una serie de voces armonizándose entre sí como si fuera un coral de hace tres siglos.


En el tercer minuto escuchamos una pausa para que entre un beat simple y lento, se trata de tan solo un bombo con un volumen tan bajo que se permite apreciar toda el elegante muro de sonido lleno de detalles que vienen y se van como una ola de ruido blanco en una playa sintética. Lo más impresionante de este track es la manera en la que explota y decae sin que te des cuenta para finalmente volver a el diseño de sonido del principio de una manera muy cíclica.


“D’ANGELO” es el track que de alguna manera expresa las influencias del R&B no por el estilo, sino por la instrumentación (un bajo eléctrico con mucho groove y ocasionales detalles de guitarra). Este track podría ser la continuación de la estética planteada en el disco homónimo de la banda “DARKSIDE“ (2013), ya que mezcla instrumentación de la viaje escuela como órganos, guitarras, bajos eléctricos, pianos Rhodes y la pasa por una capa de ruido y diseño sonoro.


Por un lado, es una rola de los sesentas y por otro es lo más moderno a lo que ha llegado la música electroacústica. Es futurista sin intentarlo.


“33 CHANTS” es el corte más pop del disco. Siento una fuerte influencia del mismo disco de los setentas, con una progresión de acordes al estilo setentas siendo tocada por sintetizadores de timbre de la vieja escuela. En el minuto 2:22 hay un refrescante cambio de instrumentos acústicos de timbre metálico que remplazan el beat y acompañan las voces de August en un puente lleno de texturas para finalmente volver al beat principal con un redoble como aquellos de Phill Collins en los ochentas.


“FLORENCE”, el interludio del disco, es una contemplativa composición de piano. La función de este corte es clara en su posición en el disco. Está justamente a la mitad y es la canción con menos duración del disco. Funciona perfecto para dar una pausa de toda la intensidad de sonidos que acarician y azotan al oído.


La segunda mitad del disco arranca con otro track de larga duración llamado “THE LIFE OF MERSI”. La canción se basa más en un sonido de sintetizadores análogos de la vieja escuela mientras los acompaña un beat que se balancea entre la línea del industrial y el techno. Las voces también toman otro papel aquí, en vez de cantar melodías se enfocan más en el spoken word. En el tercer minuto hay una pausa del beat principal que le da un respiro a toda la capa de ruido blanco y finalmente vuelve, pero con el clásico diseño de sonido remplazando la capa de sintetizadores análogos.

El track toma otra pausa en el minuto cinco con una capa de saxofones tocando libremente mientras los acompaña un órgano que podría haber salido de una sesión olvidada de Pink Floyd. Mientras progresa el track más elementos melódicos cortan la mezcla como un piano mientras la melancólica progresión de acordes del órgano se desvanece en volumen para darle un elegante y largo final a lo que podría ser el corte más épico y viajado del disco.


“ELYSIAN FIELDS” inicia con una progresión de acordes tocada como arpegios sobre un arpa y la voz de August siendo procesada de una manera muy psicodélica. Algo que resalta mucho de este track es la ausencia de beat y su giro completamente ambiental. Tiene la misma función de interludio dentro del disco, dándole un respiro a los ritmos en favor de una capa de sonidos ambientales y melódicos.


El disco cierra con “TRUE HEART”. En este final finalmente hace sentido el nombre del disco y el R&B se deslumbra sin penas. Es una balada de tiempo lento con un bajo con mucho groove y una batería reducida a sólo el bombo y la tarola.


En el minuto 1:38 entra un solo de guitarra lento y ácido, procesado por quien sabe cuantos efectos. Lo más soprendente del track es el puente en el medio en el cual August también juega con la disonancia como un recurso.


Como dije antes, siento que esta rola demuestra otro paralelismo con la banda “DARKSIDE”, ya que es un track de electrónica y a la vez de rock psicodélico. Después del puente, la rola cierra con un bello y virtuoso solo de piano jazzero que hace un fade out lento y sutil.


D’ANGELO marca una nueva etapa para el compositor y productor alemán, alejándose de los beats de club en favor de método de creación mucho más psicodélico y en torno al song- writting, con coros, versos y puentes. Recomiendo mucho este disco a amantes de música del estilo de Nicolas Jaar y de la electrónica psicodélica. También puede ser un buen disco para introducir a un rockero a este mundo.

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