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FATAMORGANA- TERRA ALTA

Por: Andrés Lupone

Fatamoragana es un nuevo dúo que al parecer reside en Barcelona. No hay mucha información de ellos, mas que está conformado por Patrycja Proniewska y Louis Harding. 

En 2018 publicaron su debut con un sencillo doble lanzado en cassette, y ahora vuelven con un primer LP de 11 canciones. 

El disco empieza con “La Atlántida”, una rola de post-punk electrónico hecha y derecha. El beat de la caja de ritmos ochentero con aplausos en contratiempo y una figura melódica de sintetizador en 3/4 son los tipos de elementos hipnotizantes que nos hacen adentrar a éste electro-punk minimalista. 

A la mitad del track hay una pausa en la que un sintetizador de timbre escondido dobla la melodía que la voz lleva repitiendo desde el inicio del track. Ésta canción es simple en su forma y desarrollo, y dentro del disco siento que tiene una función de acostumbrarte al tono y timbres del disco.

Lo curioso es que “El Amanecer” empieza con exactamente el mismo ritmo de la canción anterior. La variación está en la melodía, ya que hasta los timbres del sintetizador son los mismos que la pasada. Estos dos primeros tracks funcionan perfecto como el equivalente musical de los colores de la portada. Son canciones minimalistas con tonos que podrían darme una imagen en un fondo azul.

“Mirar” es otro flashback de los ochenta con el clásico aplauso de la caja de ritmos en contratiempo. Algo particular de la voz en esta canción es el como la melodía de la voz y el sintetizador están en unísono.

“Espacio Profundo” es una canción en la que escuchamos un nuevo elemento en la mezcla: el autotune. Un recurso como éste hace que el contraste de los sintetizadores nostálgicos y los efectos digitales le den a el track mucha más personalidad que los anteriores. 

Otra cosa que me resaltó mucho es la línea melódica del bajo-sinte que dibuja una especie de escala oriental para dar otro contraste.

“10 Minutos de la Tierra” podría ser la rola que mejor define el cold-wave. Su simpleza sin pena es una de las cualidades que mejor definen estas interpretaciones del género. No tienen miedo de ser referenciales y celebran las pautas y matices de la análogo.

Llegamos a la mitad del disco con “Universo”, mi track favorito del disco. “¿Como puedo ver mi propio universo?” canta Patrycia al compás de una base rítmica que te hace bailar y sentir su pulso sin la necesidad de unos hi-hats.

“Historias del Oriente” resalta por la ingeniosa dinámica de pregunta-respuesta que hay con los dos sonidos de sintetizadores que llevamos escuchando a lo largo del disco. Primero el sinte de los bajos toca una línea de bajo a la cual le responde el otro sintetizador melódico y espacial.

“La Salida” es un track con letras sobre el cosmos y la búsqueda de otras galaxias. Por el coro tenemos un instrumental que le da la entrada un sintetizador que podría sonar como un theremin que la da un color de película vieja de sci-fi.

“Until” es la primera y única rola en cantarse en Inglés del disco. Es otra canción de amor en la que habla de la lealtad en en amor hasta la muerte. En el minuto 1:46 tenemos otro elemento nuevo que podría recordarme a la sonoridad de percusiones del caribe como el Steel-Drum pasados por un filtro de techno-pop. La canción podría ser un hit perdido de los Ochentas.

“En el Laberinto de la Pirámide” es la canción que más me gusta en cuanto a la composición. La progresión de acordes se sale de las clásicas progresiones usadas en el género y la da un toque que no termina de sentirse triste o feliz. 

El disco cierra con “El Desvanecer del Futuro”, el track más largo del disco. Es un final épico de un viaje nostálgico y minimalista. También es uno de los tracks en los que más resalta la composición, pero ésta vez es la melodía en vez de la harmonía lo que resalta. Las melodías de los sintetizadores en los versos son virtuosas y finalmente en el coro hay una progresión con mucho color y sabor. 

“Terra Alta” es un disco que explora todos los caminos posibles que se pueden recurrir al disponer de un ensamble limitado. La instrumentación del disco es la misma en sus 11 tracks: Un sintetizador con función de bajos; otro con función melódica y una caja de ritmos que usa exactamente los mismos sonidos como las inconfundibles palmas ochenteras. Hasta los timbres de los sintetizadores permanecen iguales en todo el disco. 

Podríamos pensar que es una suite de Cold Wave, conformada por pequeños movimientos dentro de una gran composición (Como si fuera el Pink Flag del techo-pop).

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