En vivo

AL fm

Loading...

AL música

Festival Ceremonia 2019

por: Andrés Lupone
Fotografía: Elizabeth Cacho

A las 4 de la tarde Clubz nos recibió con la nostalgia ochentera, esa misma que ya habíamos escuchado en su single “Popscuro”. La agrupación de Monterrey ya se había presentado en el ceremonia del 2014 con un set de sintetizadores y drum machines controlados por el duo que formó la banda. Esta vez se presentaron con banda completa, incluyendo bajo, guitarras batería y saxofón. Sin duda, el hecho de ver más músicos en el escenario hizo la presencia de la banda mucho más fuerte, hasta contaron con la voz de Girl Ultra para la última rola del set.

Media hora después en el mismo escenario se presentó la reciente sensación del hip-hop: Denzel Curry, quien tuvo éxito con la critica por su más reciente disco “TA13OO”. Como suele acostumbrarse en la nueva generación artistas de éste género, Curry se subió solo al escenario tan sólo acompañado de un DJ que le ponía los beats y ocasionalmente doblaba sus rimas. 

La aproximación de Curry a la pronunciación de sus rimas era casi violenta, casi gritando a todo pulmón sus historias sobre pensamientos suicidas, acompañados por visuales de imágenes de Anime y tomas en cámara lenta de llamas. Hace unos meses el rapero volvió a llamar la atención del internet con una interpretación del hit noventero de Rage Against the Machine: “Bulls on Parade” y para nuestra sorpresa la terminó cantando en la segunda mitad de su set.

En el atardecer pudimos bailar al compás de la música de club futurista que nos brinda Yaeji. Ésta productora koreana se encargó de traernos una fiesta iluminada de visuales de animación en 3D y palpitantes luces. Yaeji controló a la multitud cantando mientras sonaban sus texturas digitales y bajos sutiles en su tono apagado pero tronados en dinámica. Sonaron sus canciones más conocidas como “Raingurl” (una fusión entre los breaks del UK Garaje y Lo-Fi-House). También tocó “Passionfruit”, que originalmente es de Drake pero ella hizo una versión tan suya que parece que es otra canción por completo. 

Moviéndonos de escenario, el colectivo artístico “Traición” realizó otra colaboración con el festival en la cual realizaron un escenario que podría ser una simulación de un antro. Cubierto de patrones de cinta gris y una cadena en la entrada, este escenario sin duda fue en el que más se me olvidaba que estaba dentro de un festival. Ahí tocó Debit, una productora mexicana de música electrónica experimental, pero ésta vez nos trajo un DJ set para calentar la zapateada. 

Unos minutos después de terminar Debit, DJ Koze tomó el escenario ceremonia. Lo vimos como una pequeña cabeza entre las enormes plantes que trajo consigo al escenario. Koze también tocó un DJ set que sonó a lo que podríamos esperar de el productor alemán; tracks bailables de House con glitches en el medio. La progresión de su set fue bastante estática, sin mucha narrativa en cuanto al aumento de energía e intensidad en la selección de canciones. Lo que más me resaltó fue la manera en la que cambiaba de canciones, poniéndole efectos para armar largas anticipaciones que resolvían cuando menos te lo esperabas. 

Un poco antes de que acabara Koze empezó Rosalía y nos dio un espectáculo de múltiples disciplinas artísticas. Al año pasado esta joven española llamó la atención del mundo con el disco que podría ser su tesis: “El Mal Querer”. Musicalmente el disco es una interpretación de flamenco en la era digital, más que una fusión de géneros, se trata de reducir los timbres de la música española para sustituirlos con elementos modernos como beats de hip-hop sin dejar atrás aquellos clásicos elementos como las palmas. Hubo momentos de a-capella con vocoders que me recuerdan a la aproximación a la voz que artistas como Imogen Heap y Laurie Anderson realizan. 

Como la mayoría de esta música es hecha a partir de una computadora el hecho de tocarla en vivo con instrumentistas se ve un poco obsoleto ya que estos timbres solo se pueden reproducir en fragmentos pre-grabados. Entonces ¿cómo se llena aquel espacio en el cual estamos acostumbrados a ver músicos instrumentistas? Rosalía y su equipo optan por un espectáculo de seis bailarinas de flamenco y simples proyecciones de visuales que sólo muestran imágenes abstractas (en su mayoría dentro de la gama de los rojos). 

La disposición de las bailarinas y el DJ nos dejan claro de que cada movimiento en este set esta perfectamente planeado, sintiéndose como un ballet con una coreografía que le daba una narrativa lineal a el set de canciones. Aparte de sus rolas originales, Rosalía también cantó su más reciente colaboración con James Blake: “Barefoot in the Park”.

El reloj marcó la medianoche y una masa enorme de gente empezó a acercarse al escenario principal para darle la bienvenida a Massive Attack, quienes inicialmente iban a tocar su disco clásico “Mezzanine” de principio a fin pero cancelaron la presentación del disco ya que uno de los integrantes del departamento de los visuales se había enfermado. 

Antes de salir a tocar, el colectivo inglés comienza su presentación con unos minutos de silencio mientras proyectan la leyenda “En memoria de los desaparecidos”. Tal como era de esperase por su fama de proyectar visuales con mucho contenido político, esta vez se encargaron de hacer un video en el cual mezclaban las caras de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y aparecía la frase “Se hará justicia”. 

Aunque no tocaron el Mezzanine entero pudimos escuchar canciones de este disco como “Angel”; “Mezzanine”; “Inertia Creeps”; “Black Milk” y, por supuesto, “Teardrop”. Dentro del espíritu de colectivo que hay en Massive Attack pudimos contar con las participaciones de colaboradores frecuentes como el cantante Andy Horace, el duo de rap “Young Fathers” y nada menos que la mismísima Elizabeth Frazer (Cantante de Cocteau Twins), quien cantó “Teardrop” como solo ella puede hacerlo con su alto registro vocal y su delicada emoción. Fuera de ver a los dos responsables principales de éste proyecto (Robert del Naja y Daddy G) pudimos entrar a la fuerte rítmica de tres baterías, beats programados y las psicodélicas y sucias atmósferas de guitarra. 

Llegó la una de la mañana y el acto final que muchos estuvimos esperando con ansias finalmente llegó. Ese acto se llamaba Aphex Twin. Este productor irlandés ya lleva mucho tiempo en la industria, haciendo música desde principios de los noventa y publicando discos a nombre de más de tres seudónimos, para el pleno 2019 Aphex Twin es considerado como una de las figuras más influyentes de la música electrónica (o IDM si gustan). Si algo tiene en particular esta música es que es completamente cerebral, no está hecha para la pista de baile (claro que podemos improvisar movimientos sin sentido con sus breakbeats, pero no es música que te invite a bailar). 

El espectáculo que el irlandés trajo, es de lo mejor que he visto en cuanto a narrativa visual. Para empezar no podemos ver su cara en ningún momento ya que está cubierta de cinco pantallas y luces LED, empezando por simples proyecciones de su logo siendo distorsionado. 

Durante este acto sentí que el show de Aphex Twin es la mejor manera de separar el alter-ego de la persona que es responsable de realizar la música, no se vio la cara de Richard D. James en ningún momento, pero hubo un bombardeo con imágenes de lo que representa el personaje de Aphex Twin. Ejemplos de lo anterior fueron proyecciones de la cara de Richard dentro del cuerpo de una porrista girando en un fondo de estética de CGI noventero, así mismo, el mismo público era partícipe del desquiciado universo de Aphex cuando proyectaban sus caras y las distorsionaban en vivo. Finalmente Richard nos deleitó con una fina selección de personajes icónicos de la cultura mexicana como Tin Tan, Alfonso Cuarón, Brozo, Diego Luna y a selección mexicana, todos editados con la nariz cortada. Pude que Richard sea muy tímido y su vida pública sea prácticamente nula pero es claro el deseo que tiene de que el público se meta a su mundo, o más bien a la inversa, invadiendo el espacio personal y la cultura local. 

@maialayton

Ésta fue la primera vez que nos visitó, pero claramente valió la pena y se entiende el hecho de que casi nunca toque, ya que las pocas veces que toca se encarga de armar una investigación de la cultura popular del país al que visita para sus visuales. 

@maialayton

En cuanto a la música, este show fue un campechaneado entre rolas seleccionadas por él y algunas originales como “Domino” y “X-Rays”. Claro que la selección de música ajena pasó por el filtro de beats rápidos y síntesis modular que tanto caracteriza a este personaje. 

@maialayton

Para cerrar el festival con broche de oro Aphex se encargó de construir un largo creccendo para cortar la música abruptamente, dejándonos aun más confundidos y perturbados que nunca, pero eso sí, con ganas de otras tres horas de estar en su retorcido universo. 


Compartir en:

CONTENIDO RELACIONADO