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Festival d’été de Québec 2019

fotos cortesía del festival | Texto por Bruno Moya

El día domingo 14 de julio fue el cierre del Festival d’été de Quebec, una celebración que tiene pocas comparaciones en el mundo. La ciudad de Quebec es tomada durante casi dos semanas: todo gira en torno al festival. Mares de gente, turistas y locales se entregan a las actividades que ofrecen los organizadores, logrando un sentido de comunidad y armonía que pocas veces había visto antes.

Las sonrisas son tan generalizadas que torpemente se pueden atribuir a la legalización de la marihuana que ocurrió hace sólo unos meses. Pero no, la música es más fuerte. El festival de Quebec piensa en todos, no importa la edad ni los gustos, todos están contemplados en una programación tan variada que logra generar espacios en los que conviven adultos, personas mayores, niños y jóvenes. Parecería que la olas de turistas esparcirían a los locales pero el efecto es el contrario, 1 de cada 3 residentes de la ciudad participan en el festival de alguna forma, ya sea trabajando o como espectadores. No solo la gente parece alinearse al fenómeno del festival, sino que también una buena parte de los espacios públicos y privados. Parques, plazas, teatros, foros, bares y hasta espacios históricos evolucionan en recintos profesionales que albergan la gran cantidad de conciertos qué hay diariamente. Más de 20 escenarios regados por cada barrio de la ciudad. El nivel de producción, organización y logística es envidiable y un ejemplo no solo para México sino para el mundo. Para empezar, toda la gente que está trabajando en el festival (desde puestos importantes en producción hasta vendedores de cerveza) lo hacen con un gusto y una entrega que genera una energía difícil de quebrar. Esto viene del amor y sentido de pertenecía que le tienen al festival y a la ciudad. Sumado con el nivel de efectividad en todos los sentidos, se vuelve un mar de eventos que parecería incontrolable pero que logran domar riendo y disfrutando. No solo es impresionante la organización y la seguridad, la producción técnica es una clase magistral ya que la calidad del sonido en cada escenario y en cada concierto es impecable. 

Los días del festival comienzan al mediodía con actividades para niños. Payasos y cirqueros apoyados con juegos, fuentes y juguetes dirigen hordas de niños fascinados mientras a pocos metros inician pruebas de sonido en uno de los escenarios principales. Suele ser hasta las 5 de la tarde que inician los conciertos que no se detienen hasta la madrugada. El escenario principal que tiene una capacidad para 100,000 personas, suele empezar a llenarse desde la tarde y en las noches sin excepciones termina a punto de reventar. Este fue testigo de espectáculos tan distintos como pueden ser Slipknot, Alt-J y Diplo.

El martes el encargado de levantar las masas fue Erick Lapointé. Reunió a un décimo de millón de personas. Lapointé podrá no ser conocido internacionalmente pero específicamente en Quebec es una leyenda. Ese día en general fue muy especial para la ciudad ya que la programación fue dedicada a músicos locales, consolidados y emergentes y Erick fue el show principal. Celebró sus 50 años de vida y 30 de carrera con un concierto emotivo en el que contó con más de 30 invitados, todos amigos y músicos reconocidos de la ciudad. El público entregado: algunos lloraban y todos cantaban.

Uno de los escenarios más interesantes sin duda es el Hydro-Quebec, donde solían programar música latina, africana y asiática. Systema Solar, el colectivo colombiano, se encargó de dar, desde mi punto de vista, el concierto más espectacular de todo el festival. A pesar de la lluvia, logró dejar bailando a toda la comunidad colombiana que reunió ahí mismo con los canadienses y sus ojos iluminados. Un show inolvidable, lleno de goce y de júbilo pero con un mensaje político severo. Una crítica aguda que terminó ridiculizando en sus proyecciones a mandatarios como Trump, Rajoy, Duque Márquez y al mismo Peña Nieto que hasta los colombianos en Quebec no se olvidan de él.

Este mismo escenario fue testigo del espectáculo de Djely Tapa, un proyecto que hay que seguir y apoyar. Los juegos que generaron las dos guitarras durante la hora y media del concierto no se me van a olvidar nunca.

Esa tarde el mismísimo Salif Keita cerró el escenario llenándolo a tope como no ocurrió en otra ocasión dando un concierto que se podría haber confundido con una ceremonia gracias a las miradas atrapadas de los espectadores.

Buddy Guy nos dio otra clase de cómo mantenerse y seguir conquistando terreno, Village People de cómo seguir presentes a pesar de que el universo te ruegue lo contrario, Courtney Barnett y TOBi de cómo insistiendo desde el corazón se avanza… El festival de Quebec, desde mi punto de vista, termina siendo eso: una clase para todos y todas de cómo organizar un festival, cómo llevarlo, como vivirlo y cómo disfrutarlo. Agradezco la invitación del festival y el haberme hecho sentir en casa. No dejemos de voltear a ver a los que están haciendo tan bien las cosas allá afuera.

El Festival de Verano de la Ciudad de Quebec (FEQ) es uno de los festivales más grandes al aire libre en Canadá. Se lleva a cabo cada año y durante once días, el festival ofrece una propuesta musical con interpretes nacionales e internacionales. Con géneros que van desde rock, punk, hip-hop, electro, música clásica y música del mundo.

Con más de 132,000 pases vendidos, una asistencia total de aproximadamente 1,5 millones personas y cientos de actuaciones; “El FEQ” ha logrado posicionarse como uno de los festivales más importantes de la región canadiense.

En su año número 52, el FEQ se llevará a cabo del 4 y el 14 de julio. Su lineup cuenta con artistas como: Alt-j, Nick Murphy, Rodrigo y Gabriel, CHVRCHES,Mercury Rev, Blink 182,The Offspring, Lynyrd Skynyrd, Twenty One Pilots, Courtney Barnett, Slipknot, First Aid ,Kongos, Diplo, Imagine Dragons, Taking Back Sunday, Lil Pump, Rodrigo Gucci Mane, Connan Mockasin entre otros.


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