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HIPNOSIS 2019

Por: Andrés Lupone

Fotografía: Leticia Sanchez

Hipnosis: El festival más grande dedicado enteramente a la psicodelia en el país regresó el sábado 25 de octubre con su tercera edición. 

En el corto lapso de tres años, el festival se ha encargado de satisfacer a aquel público que prefiere vivir en un purgatorio auditivo. Aquellos que prefieren perderse en un mar de sonido y ser parte de un trance colectivo. 

Éste año la curaduría siguió una línea un poco más parecida, pero a la vez también se demostró que la psicodelia no es un fenómeno homogéneo y tiene muchas caras, tanto emocionales como sónicas. 

El festival abrió con Sei Still, un joven quinteto de la CDMX cuya inspiración en el Krautrock favorece el ritmo y el groove por encima de virtuosismos como los solos de guitarra y otras extravaganzas. La presentación del quinteto tuvo dos invitados especiales: Hugo Quezada en los sintetizadores (El responsable de haber producido el disco debut de la banda) y Mabe Fratti, quien colaboró con ellos en una de las rolas del disco. El show de la banda se encargó de inducir a la audiencia en un trance hipnótico y continuo.

En el segundo lugar estuvo The Darts, una banda de Phoenix, Arizona cuya música está en función de los personajes que presentan en el escenario. El cuarteto de Phoenix da un show energético tanto de Psych como de Garage, presentado en una vestimenta de negro de tintes góticos.

La tercer banda del cartel fue Tajak, un talentoso trío de Baja California que reside en la CDMX. Con una trayectoria de dos discos y un EP se han posicionado como uno de los proyectos más relevantes de psicodelia actual. El sonido de su set fue oscuro y energético, sin caer en clichés de géneros como el stoner y la psicodelia actual. El nombre de la banda viene de un antiguo dialecto de Baja California llamado kilihua, en el cual la palabra significa “esqueleto”, y la música se siente como eso mismo. Un esqueleto crudo y auténtico cuya sistema muscular se construye a base de hipnóticas atmósferas. 

Después de Tajak vino The Holydrug Couple, un dúo de chile cuyo sonido remite a las tendencias actuales de la psicodelia: Un sonido que favorece los sintetizadores sobre las guitarras y un groove al estilo de el pop de los sesenta. Ésta cara de la psicodelia también demuestra que hay un potencial del género en cuanto a las melodías pegajosas.

Desde Boston nos visitó Crumb, una banda que acaba de estrenar su primer álbum de estudio éste año. El show de la banda demostró que la psicodelia tiene otras identidades sonoras al ser influenciadas por otros actos como BADBADNOTGOOD. El resultado final es un grupo de canciones que tienen un esqueleto de indie rock del principio del milenio fusionado con progresiones de acordes con mucho color armónico. Un momento sorprendente del espectáculo fue cuando el tecladista pasó sus manos a un saxofón y sometió el instrumento a un mar de efectos para dar un resultado final cuyo timbre expandía el rango sonoro de la familia de alientos.

Desde Japón nos visitaron Kikagaku Moyo, cuya entrada fue favorecida por la esperada salida del sol después de una mañana lluviosa y nublada. El cuarteto trae consigo una propuesta única en su especie, además de rendirle tributo a la psicodelia de los setenta de grupos como CAN y Popol Vuh, también demostraron sus influencias de otras tradiciones musicales no-occidentales. Por momentos habían improvisaciones reminiscentes a la música de Mali, luego subían la dinámica para explotar en un solo en 5/4 y citando a momentos la melodía de Take Five. 

Aparte de la psicodelia, el festival también se ha encargado cada año de satisfacer otra paleta de gustos más pesados y voluminosos. En esta edición complacieron a todos los devoradores del stoner con Uncle Acid and the Deadbeats, quienes trajeron consigo el atasque sonoro de bandas como Black Sabbath y elevaron la pesadez  a la enésima potencia.

Desde Australia vino Mild High Club para sonorizar el anochecer con sus acordes y melodías sedantes. A pesar de que el proyecto es solista, los músicos que acompañaron las canciones pudieron darle de su propia cuchara a las interpretaciones. La tecladista del cuarteto se daba la libertad de improvisar con un lenguaje jazzero, mientras que los sintetizadores soleaban desde sonidos rotos y descompuestos. 

El rock siempre ha tenido una tradición de fusionar a gigantes del género en proyectos colaborativos (superbandas) y en ésta ocasión nos visitó la mancuerna de Les Claypool (Bajista de Primus, además de haber compuesto la canción de South Park) y Sean Lennon (Segundo hijo del matrimonio de John y Yoko). El dúo tocó los temas originales de sus dos discos, pero también nos prepararon ciertas sorpresas. Abrieron con “Astronomy Domine” de Pink Floyd, además de interpretar el clásico de King Crimson: “In the Court of the Krimson King”. La sorpresa más grata de todas fue cuando hicieron una extraña interpretación de “Tomorrow Never Knows”, una de las rolas consentidas de los fanáticos de los Beatles.

Para las once de la noche, Tlaloc nos dió su bendición al regalarnos hora y media de noche sin lluvia para disfrutar a uno de los actos más esperados de la noche: Stereolab.

La agrupación Inglesa/Francesa abrió su set con “Anamorphose”, una canción perfecta para arrancar el viaje. El lento y paulatino desarrollo de la canción nos hizo apreciar la entrada de cada uno de los integrantes para terminar en un glorioso creccendo lleno de felicidad. 

Aparte de tocar favoritas de discos como “Dots and Loops” y “Mars Audiac Quintet”, la banda tocó sus hits a una velocidad notablemente más alta de lo original. “French Disco Club”, “Metronomic Underground” y “Percolator” fueron cortes tratados bajo éste frenesí acelerado y refrescante. 

Si algo habría que rescatar de la música de la agrupación es la genuina sensación de felicidad que transmite su música. Aveces el reto más difícil para un músico es transmitir emociones puras y fuertes, y muchos terminan optando por la inmediatez de la tristeza, pero Stereolab hace lo contrario sin perder esa pureza. Su música te grita amor sin la necesidad de siquiera usar dicha palabra.

Después de tener a un público feliz y sonriente, el festival cerró con su opuesto cósmico: Fu Manchu. El grupo fue el reemplazo de último minuto de las leyendas del stoner: Electric Wizard, pero para ls fanáticos del género la banda es igual o quizás más importante que la previa, ya que es considerada por muchos como los pioneros del género. 

Si tendría que haber un escenario perfecto para la presentación del grupo, sin duda el lodazal en el bosque de Las Caballerizas era más que perfecto para la ocasión. La gente se sintió en completa libertad de armar el mosh-pit en el lodo, dejándose llevar por un instinto puro de catarsis y caos. 

De todos los festivales que se realizan en la capital, el Hipnosis destaca por varias particularidades. Razones como la curaduría (hecha especialmente para un cierto sector melómano) y el espacio hacen que el festival se diferencie de sus contemporáneos. 

Algo que llama mucho la atención es el hecho de que debido al clima de lluvias, el lodo y el frío, la gente viene uniformada en impermeables, abrigos y botas, dejando poco espacio para la tendencia de traer el outfit más extraño y llamativo que le gente tenga en su guardarropa. 

No hay duda de que la gente que está dispuesta a ver conciertos en la lluvia y clavar sus botas en el lodo tiene una devoción por la música tan grande que ningún tipo de clima puede interferir en su proceso de apreciación. 

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