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MOON DUO – STARS ARE THE LIGHT

Por: Andrés Lupone

El dúo de Portland Oregon regresa con su séptimo disco de estudio, ésta vez con un cambio radical en su sonido. Desde el 2009, el dúo conformado por Ripley Johnson y Sanear Yamada se han encargado de traer al mundo un sonido de rock psicodélico llevado a partir de simples bases y melodías de sintetizadores y órganos, proporcionando una cama sonora para improvisaciones de guitarra eléctrica y ocasionales voces que se usan en función de la música y no viceversa. 

A pesar de ser una banda con fuertes influencias, han logrado encontrar su propio sonido, característico dentro de la nueva ola de psicodélica. El año pasado sacaron un sencillo doble de re-interpretaciónes de los clásicos: Jukebox babe de “Alan Vega” y “No Fun” de Iggy Pop. 

Su versión de “No Fun” delata su característico método de aproximación a la música a partir de una simple melodía de órgano repetida constantemente en la canción y la voz siendo la única remembranza al tema original. 

En éste disco el dúo sintió necesario responder a la ola constante de cambios en el mundo a través de su música. Claro, la psicodelia sigue ahí, pero ahora se siente otra toma en el lenguaje que caracteriza a la banda. Más que nuevos sonidos, hay una nueva forma de lenguaje, otro punto de partida y llegada. Además, en ésta ocasión tienen de productor e ingeniero a Peter Kember (Sonic Boom, Spacemen 3) en el estudio abogando por la eterna psicodelia. 

La banda citó el libro “Occult Arquitecture Vol. 2” como la inspiración principal en el proceso del disco. La música y las letras tocan temas como el amor, la miseria, la lucha interna y la alegría y como todas luchas del individuo se multiplican exponencialmente como una danza eterna con el cosmos. Es una celebración de la eterna unión del pensamiento abstracto y conceptos esotéricos con lo terrenal y más lógico.

Si se pudiera describir ésta premisa con pura música, el track que abre: “Flying” celebra todas este matrimonio conceptual al sonar ritmos bailables con texturas y melodías que evitan la repetición en favor de la improvisación y progresiones armónicas que deciden quedarse en un solo lugar y moverse lo menos posible. 

La canción homónima del disco: “Stars are the Light” puede sonar como una balada y una canción esperanzadora al mismo tiempo. A pesar de su naturaleza feliz y movida, también hay un cierto grado de vulnerabilidad en la manera en la que Yamada pronuncia sus letras. Al escuchar esta canción me imagino a la banda en un estado de aceptación de nuevas realidades después de una larga etapa de negación y resignación. 

“Fall In Your Love” da la sensación de estar viendo una película de vaqueros en el oeste después de haber consumido psicotropicos por accidente. La canción tiene la pausa lenta del reggae y las guitarras misteriosas bañadas en tremolo de los soundtracks de Ennio Morricone. 

Aparte de la nostalgia setentera, también hay un revival de los raves de los 90’s en los sonidos y grooves de “The World and the Sun”. En el coro podemos escuchar aquellas cuerdas digitales que caracterizaron la cultura de los antros y la vida nocturna en los años noventa. 

Otro aspecto nuevo en el catálogo musical del duo se encuentra en “Eternal Shore”, un track en 5/4 fuertemente basado en sintetizadores y una simple pero pegajosa línea de bajo. Pareciera como un espejismo del primer track, melodías de guitarra moviéndose libremente y frases de pregunta-respuesta en las melodías de los sintetizadores. En ésta canción canta Ripley Johnson y su timbre femenino le da una nueva cara a el uso de vocales en la banda. 

“Eye 2 Eye” es un track en donde los primeros dos segundos el dúo lunar nos engaña con una frase de guitarras distorsionadas que se corta en silencio antes de volverse a repetir. Cuando escuché la canción por primera vez pensé que mi internet se había trabado, hasta ver la línea del tiempo y darme cuenta de que ese silencio era a propósito. 

“Fever Night” tiene el sonido de bandas como Brian Jonestown Massacre al traer consigo una progresión de acordes de blues y pasarlos por una terapia de grabaciones en reversa y arreglos espaciales. 

En general, “Stars are the Light” es un exitoso album de cambios y nuevas exploraciones sonoras a partir de el esoterismo de conceptos como el ocultismo. En sí la música no se siente tan diferente de lo que habían hecho antes, pero definitivamente sí hay un aire refrescante en cuanto a su paleta de texturas y composición.

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