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MUERAN HUMANOS – HOSPITAL LULLABIES

Por: Andrés Lupone

El icónico duo argentino que reside en Berlín, regresa con su tercer disco de estudio. A lo largo de esta década, Mueran Humanos se han posicionado como una de las bandas de Post-Punk y electrónica más importantes de Latinoamérica. Desde su debut homónimo del 2010, Carmen Burguess y Tomás Notcheff se han encargado de cargar el bagaje de bandas como Throbbing Gristle, Psychic TV, Spacemen 3 y adaptar esa influencia al español sin caer en los clichés que este idioma puede ocasionar (el sobre uso de metáforas, palabras rimbombantes y melodías excesivas por el número de sílabas).


Cuentas las malas lenguas que el proceso creativo de la lírica de este grupo viene de una vieja técnica dadaísta que consiste en recortar palabras aleatorias de un periódico y recrear un texto con ellas.


En sus dos discos previos, Mueran Humanos han explorado sonidos desde el Industrial más obscuro y violento (“Guerrero de la Gloria Negativa”) hasta el Synthpop más ameno y digno de un soundtrack para la carretera (“Mi Auto”). Claramente siempre ha habido un balance entre estas dos fuerzas que bailan entre sí y el resultado termina en una identidad sonora única en su especie.


“Hospital Lullabies” comienza con “Vestido”, este track empieza con una cola de retroalimentación que abre el paso a unas marimbas que podrían recordar al trance rítmico de compositores como Steve Reich. Carmen canta mientras un simple ritmo de bombo acentúa los tiempos fuertes, dando pie a un coro con un bajo melódico del corte de líneas como las de Peter Hook, emocionales y simples a la vez.


Por la mitad del track entramos en un trance con un beat de techno escondido en la mezcla mientras Carmen canta el refrán “allá voy” y unas voces procesadas en un rico baño de efectos nos hipnotizan mientras movemos los pies al compás de un excelente diseño sonoro.


El disco sigue con “Los Problemas del Futuro” y dan pie a la oscuridad de su primer disco, con una letra de preocupación distópica mientras suena un beat industrial con tintes Cyberpunk. Si la película Akira ocurriera en Latinoamérica, esta rola sería el soundtrack perfecto para retratar a una sociedad despreocupada del evidente mal ocasionado por los errores del humano. La rola se mantiene en el beat “Four on the Floor”, pero la narrativa va por parte de las voces, las capas de sintetizadores y drum machines, que al final termina en un bello caos en el cual no se puede evitar el mover la cabeza y perderse en ese mar de sonidos industriales.


Salimos del trance industrial con “Alien”, una rola que coquetea más con el sonido post-punk de bandas como Suicide, con cajas de ritmos de baja calidad, líneas de bajo distorsionadas y enterradas en la mezcla mientras suenan texturas de percusiones estiradas en el tiempo y en un desorden controlado. Para mí, esta rola es la definición de la psicodelia industrial.


Las letras son de lo mejor que he escuchado de esta banda. “Los viejos que merodean no son reales, tampoco las personas, y los animales son un reflejo inalcanzable de mi anhelo”. Con letras como estas, es evidente que el dúo está cada vez más cerca de posicionarse como los mejores letristas de su generación. Ninguna banda hispanohablante tiene un estilo tan particular y original como el de Carmen y Tomás.


En su superficie, “Detrás de una Flor” podría ser la balada del disco. Con una progresión armónica que remite a una versión reducida de las baladas cincuenteras (más o menos el estilo Doo Woop) pero traducida a un lenguaje de secuenciadores.


Por el minuto 3:44 hubo un momento que me puso los pelos de punta y casi me saca una lágrima con el clímax emocional que lograron construir. Primero con una bella línea melódica de bajo y luego con la paulatina progresión de un enorme muro de sonido construido a partir de voces y capas de sintetizadores. Al terminar la canción, tuve que poner pausa al siguiente track para poder procesar la cantidad de sentimientos que me evocó escuchar esta canción.


“Guardián de Piedra” una rola que pareciera que viene directo de una válvula de los ochentas. Desde las líneas de bajo secuenciado por un sintetizador hasta la icónica caja de ritmos con un banco de sonidos de antaño. El contraste con lo moderno que hay en esta rola se ve reflejado en el trademark que tiene Carmen con los sonidos de sus sintetizadores.


“Cuando una Persona Común Se Eleva” es una rola que presenta un sonido completamente nuevo en la estética del dúo. Se trata de un beat hecho por lo que parecería una caja de ritmos de 808’s y un sintetizador tocando una nota que pareciera nunca estar en afinación, sino en constante movimiento de desafinación que a veces entra en tono y luego se sale (recurso que usaba Kevin Shields en sus guitarras).


El disco cierra con “La Gente Gris”, una rola que al principio no me había acabado de atrapar, pero al escucharla en el contexto de este disco me hizo mucho más sentido y cierra muy bien el disco. Se trata de una rola lenta y minimalista basada en un poema de Dylan Thomas sobre los miedos de la infancia (“Love in the Asylum”) .


“Hospital Lullabies” también es un álbum visual con un respectivo video para cada canción. En general este es el disco de MH de más corta duración y en cuanto a la estética, es como una mezcla de lo propuesto en sus dos discos anteriores (“Mueran Humanos” y “Misseress”). Se siente como si ambos tuvieran un hijo y lo mandaran al asilo. Las canciones fluyen muy bien y nunca se pierde la continuidad, lo recomiendo mucho para la gente que disfrutó su segundo disco “Miseress”.

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