En vivo

AL fm

Loading...

AL música

Enrique Tena en entrevista con Martín Delgado

Enrique Tena Padilla produjo y mezcló los dos últimos discos de Oh Sees (Orc y Smote Reverser) en Sonic Ranch [Op. de cinta # 94], en El Paso, Texas.

 

 

Martín: Es un placer tener aquí a Enrique Tena, ingeniero y mixer. vamos a conversar acerca de la música nacional. Gracias por aceptar la invitación, es muy importante que una estación como esta, tenga una conversación con los productores y los ingenieros porque es otra visión. Eres parte de alguna manera de la banda, pero al mismo tiempo eres parte como de diez mil bandas.

 

Enrique: Sí, es muy bonito porque cada canción tiene una historia y cada experiencia es diferente.

 

Martín: Por ejemplo, este trabajo que hiciste con Beach House. Me dices que es una cosa cronológica, de alguna manera es parte del inicio de tu carrera en Estados Unidos.

 

Enrique: Este disco es un disco llamado Thank You Lucky Stars. Cuando yo estaba más chavito y vivía aquí en la Ciudad de México estudiando ingeniería en audio, Beach House me voló la cabeza más que muchas cosas en los últimos años y gracias a eso quise ir a Sonic Ranch porque en el booklet de Bloom decía “grabado en Sonic Ranch” con el asistente Manuel Calderón. Y que un mexicano estuviera en el álbum de Beach House fue algo impresionante, yo llamé a Sonic Ranch como por medio año hasta que me dejaron ir. Me decían “¡ya! ¿qué quieres?”

 

Martín: Buenísimo, la insistencia.

 

Enrique: ¡Sí! Hice de todo y me dijeron “bueno por qué quieres venir”. Porque quiero entender por qué algo suena así, sonaba algo más allá de lo que podía entender en cuestión de compresión y de ecualización, era algo mágico. Fui a Sonic Ranch empecé desde abajo sirviendo café y de todo.

 

Martín: ¿Qué hace un ingeniero abajo? Para que la gente sepa que hay que entrarle desde abajo.

 

Enrique: En cuestión de Sonic Ranch hicimos de todo. Para los que no conozcan, Sonic Ranch es un rancho de nogales de 3 mil hectáreas en el desierto de Texas. Yo construí con mis manos dos estudios, construí los techos, e hicimos el café. Haces de todo, aprendí a disparar, la vida de todo lo que tienes que hacer para sobrevivir en el desierto. Pero es algo muy bonito porque lo que más aprendí yo como un interno en el rancho, fue la cuestión de lo que el dueño del rancho, “Tony Rancich, “vibeology” que era lo más importante del lugar”,  la vibra.  Entonces lo técnico no era importante si la vibra no era la adecuada, yo me concentré mucho en hacer que la gente se sintiera cómoda. Este disco, el que está en el fondo, es una canción de beach House ya después de un disco que se llamó Thank You Lucky Stars. Que fue cuando los de Beach House regresaron al rancho, y como todo el mundo sabía que yo estaba obsesionado, hasta la fecha, Manuel Calderón, fue el que mezcló este disco en el rancho. Manuel, que es muy buen amigo me dijo “ven, siéntate aquí en el sillón” y nunca había llorado tanto en un estudio como en esta canción, sentarme en el sillón de esta canción fue muy padre porque tenía una batería todo el tiempo y ya si la escuchan en su casa se pueden dar cuenta que la mitad de la canción no tiene batería en la versión final. Y todo pasó porque Alex, que es el guitarrista, le picó por accidente, muteó la batería y se escuchaba mucho más padre, los errores que pasan dentro de la grabación es lo que hace que todo suceda.

 

Martín: Es parte de esa creatividad en el momento, no dejas de crear nunca. Dime una cosa ¿colaboraste profesionalmente en esta rola? ¿tuviste alguna misión?

 

Enrique: La lección importante de esta colaboración que fue mis créditos no tienen nada que ver con lo técnico, no dice ni asistente de mezcla, ni asistente de ingeniería. Mis créditos están muy en el fondo, escrito como Enter_/Tena porque mi único trabajo en esta sesión fue ponerlos borrachos. Estábamos en el estudio y todo el rato era “oye, pues nos tomamos un vinito” y era vinito tras vinito, todo el tiempo vino rojo. Una firma del rancho es que todo el tiempo hay vino rojo. Mi chamba era mantener la vibra correcta hasta que se quedó el título de entertainer (animador), ese es mi único crédito en ese disco y yo me siento muy feliz de algo así porque entiendes a dónde va la música. La personalidad del disco y que los músicos lo agradecen igual que como si hubieras mezclado todo, agradecen que hayas hecho su experiencia agradable.

 

Martín: Completamente. ¿Cuánto tiempo convivieron con los de beach House?

 

Enrique: Manuel, Alex, Victoria y yo, estuvimos juntos quince días en 2015.

 

Martín: ¿Y se van a vivir los artistas al rancho?

 

Enrique: Ahí te quedas, entonces haces un lazo muy importante con los artistas porque estás ahí todo el día, todos los días con ellos. Entonces en esos 15 días nos hicimos súper amigos, todos juramos ponernos el mismo tatuaje juntos al final de la sesión. Yo fui el único que lo hizo, pero es bastante entendible.

 

Martín: Ahora cuéntame de esta rola.

 

Enrique: Esto que se escucha en el fondo es Houndmouth, una banda que es como de country-americana tipo The Lumineers. Es algo que yo no me esperaba, es algo que pasó en mis últimos días de estar en el rancho cuando ya no me importaba mucho. Matt, el cantante de la banda, y yo, nos hicimos amigos y esta canción la terminamos un día a las 4 de la mañana. Esta canción la escribimos juntos, estuvo muy bonito. Es un producto no sólo de ingeniería, sino también del compartir ideas. Es Houndmouth y la canción se llama Waiting on the night.

 

Martín: Y me decías que la siguiente banda es Earth Girl Helen Brown, esta es la chica de los OCS.

 

Enrique: Después de hacer el primer disco de los OCS que se llama Orc, yo me fui a Los Angeles y empecé a vivir con John porque él me agarró y me dijo que me fuera con ellos. Esta es una canción hecha y mezclada en la sala de John Dwyer.

 

Martín: ¿En dónde vive John Dwyer?

 

Enrique: En Los Angeles, vivimos en una montaña llamada Eagle Rock.

 

Martín: Te mudaste. Te mudaste del rancho a casa de John.

 

Enrique: Sí.

 

Martín: ¿Cuándo fue esto?

 

Enrique: Acabamos Orc en el 2017 y al día siguiente yo me fui del rancho. Supe que todo lo que tenía que haber en el rancho ya se había hecho. Con John regresamos cada año, cada abril regresamos a Sonic Ranch. 1 también lo hicimos en Sonic Ranch, sigue siendo un lugar en el que puedo volver todas las veces que quiera y sentirme como en mi casa. Pero sentí mi momento de trabajar en el rancho se había acabado cuando terminamos Orc.

 

Martín: ¿Cuánto tiempo estuviste en el rancho?

 

Enrique: Dos años estuve yendo y viniendo a la Ciudad de México porque yo seguí en la escuela. Me saltaba clases de la escuela para ir al rancho.

 

Martín: ¿En qué escuela?

 

Enrique: Estudié en el Tec de Monterrey en Santa Fe. Teníamos 15 días de faltas totales y esos 15 días me iba al rancho. Con Beach House me fui esos 15 días, con TV On The Radio me fui esos 15 días.

 

Martín: ¿Qué estudiabas?

 

Enrique: Ingeniería en audio

 

Martín: ¿En el Tec de Monterrey de Santa Fe hay ingeniería en audio?

 

Enrique: Sí, era muy de ingeniería y yo soy la persona más mensa que conozco para las matemáticas, pero pues al final del día sí salió.

 

Martín: Entonces ibas, regresabas y de repente dijiste “¡ya!, me voy a vivir a Los Angeles con John”

 

Enrique: Acabando el título de ingeniería se lo di a mi mamá y me fui al rancho a la semana siguiente. Estuve un año entero, un año entero no salí y fue ahí que aprendí todo lo que me faltaba de aprender. Acabando ese disco de John, Orc, en cinta, lo hicimos todo en cinta. Acabando el disco me preguntó “¿Oye es tu primer disco en cinta?”

 

Martín: Cuéntanos un poquito para la gente que no sabe. En cinta de dos pulgadas.

 

Enrique: Todo lo hicimos análogo, una máquina, 24 canales nada más. El número secreto es 24 canales, si te pasas de 24 canales tu disco ya está sobre pensado.

 

Martín: Y ¿dónde interviene Pro tools con la máquina de 24?

 

Enrique: Ahora hacemos un sistema híbrido. Todo lo grabamos en la cinta, nosotros compramos 8 cintas porque John graba muchísima música. Cada cinta dura media hora, nosotros usamos 8, entonces tenemos horas y horas de música.

 

Martín: cuatro horas de música y de esas cuatro horas deciden cuáles son los tracks que van a ir en el disco.

 

Enrique: Esta banda es una banda que tiene dos bateristas, un guitarrista y un bajista, ahora tiene un tecladista. Pero todo se graba en vivo, en el mismo cuarto los dos bateristas, los amplificadores sonando lo más fuerte posible. Tenemos la fortuna de que son la mejor banda de Rock and Roll del mundo, entonces pueden tocar con dos patadas. Este último disco que hicimos, lo grabamos todo en cuatro días y luego hicimos las tomas extras, las tomas básicas fueron 23 canciones en cuatro días.

 

Martín: Y ¿ya tienes idea de a dónde va la mezcla?

 

Enrique: Sí, John ha sido un gran mentor en estas cosas que siempre hice. Nosotros mezclamos entre cuatro y cinco canciones al día. Para los que no saben, el estándar es una canción al día. Nosotros hacemos la primera entrada a cómo tiene que sonar, el cliente o la banda se sienta con nosotros y si ven si les gusta lo que están oyendo. Ahí también entra la grandeza de lo análogo porque nosotros lo mezclamos con nuestras manos en una consola. Si le queremos subir a la guitarra, pues el guitarrista está con sus dedos en los faders de la guitarra y le sube, el baterista le baja tantito. O sea, esta es una colaboración de todos, es lo único que permite que se haga tan rápido.

 

Martín: Sí, hay seis manos en la consola. ¿Qué consola es?

 

Enrique: Todo lo de OCS lo hemos hecho en una Neve 8078. Tiene automatización pero nosotros no la usamos. Los grandes discos que a mi me gustan y que supongo que a ti te gustan, son discos que se hicieron con decisiones entonces es la lección del final. No hay Ctrl Z en el análogo, lo haces y tomas la decisión de lo que va a ser por el resto de tu vida y se acabó. Esa es la gran magia de lo que hacemos, entonces es la toma de decisiones.

 

Martín: Cuéntame un poco, graban 8 cintas de media hora en un proceso de cuánto tiempo.

 

Enrique: Este último disco lo hicimos en 14 días. Hasta el día que John se canse o hasta el día en que él y yo ya no podamos seguir juntos. Al parecer seguiremos yendo al rancho cada abril como 15 días o tres semanas, todos los abriles de los próximos abriles.

 

Martín: Qué maravilla, acabas de garantizar un nuevo álbum para el siguiente año.

 

Enrique: Habrá OCS para un rato.

 

Martín: La mejor banda del momento.

 

Enrique: Estoy completamente de acuerdo.

 

Martín: Qué privilegio trabajar con ellos en este momento tan importante de la música.

 

Enrique: Yo me siento afortunado de muchas cosas, siempre he creído que he tenido muy buena suerte.

 

Martín: Oye Enrique y ¿cómo se hicieron hermanos?

 

Enrique: John es muy amigo de un productor que se llama Dave Sitek, que es el guitarrista de TV On The Radio y ellos fueron todo el tiempo al rancho cuando yo estuve ahí. Dave y yo nos hicimos muy amigos y de ahí me empezó a mentorear mucho, se dio cuenta de que yo tenía una visión diferente a la de él. Siempre hablaba de John y como que es algo contagioso porque ahora yo lo hago.

 

Martín: Hay un aprecio, una admiración.

 

Enrique: Admiración gigantesca a la persona que es él. Un día le di su correo a la novia de Dave Sitek porque iban a tocar los OCS en El Paso, el rancho está muy cerca de ahí. Cuando yo quería conocer a artistas que me gustaban, mi estrategia era decirles que en vez de pagar un hotel, se quedaran en el rancho. Ese día les enseñamos el estudio a las cuatro de la mañana, al día siguiente nos echamos un burrito en el rancho, John me sacudió la mano y me dijo “vamos a hablar”. No hablamos como por seis meses, no supe nada de John. Me fui a Londres, estaba allá y había miles y miles de discos de OCS en las tienda de discos de Inglaterra, desde la más chica hasta la más grande. En ese tiempo estaba con una amiga mía y le dije “acabo de hablar con este güey, vas a ver que el siguiente disco de los OCS va a ser hecho por mi”. Yo me iba a quedar en Londres a vivir porque ya estaba harto de todo y quería buscar algo nuevo. La noche antes de que saliera mi vuelo al día siguiente para ir al rancho, que lo iba a dejar perder, me escribió John esa noche y me dijo “oye, vamos a hacer el disco juntos en abril ¿te avientas?”. En cinco minutos le hablé a Tony del rancho y le dije “¿se arma?”, dijo que sí, lo cerramos, lo pusimos en el calendario, empaque todas mis cosas y me fui de regreso al Sonic Ranch ese día.

 

Martín: Buenísimo. ¿Escuchamos esta premisa que nos vas a poner?

 

Enrique: SÍ, justo ahorita. Esta canción es primicia porque lo hicimos mi amigo Guy Blakeslee y yo. Guy Blakeslee es un chico que cantaba en una banda llamada Entrance, ahora la gente conoce un poco a la banda porque la bajista es ahora la bajista de los Pixies. Entrance sigue siendo una súper banda, yo los vi hace no mucho y trabajamos en el mismo bar en Los Angeles, Zebulon, los vi tocar y dije “no puedo creer que este güey con el que trabajo todos los días pueda hacer algo así”

 

Martín: Quise llevarme a Alejandro Gonzáles Iñárritu al Zebulon y no se dejó.

 

Enrique: Grave error

 

Martín: Acabo de estar con él el fin de semana y le decía “vamos al Zebulon, vamos hoy en la noche”. Pero estábamos un poco cansados, pero bueno, lo haremos otro día.

 

Enrique: El primer día que yo llegué a Los Angeles, fui al Zebulon a tomarme una cerveza porque mi amiga Kat trabajaba ahí y desde entonces ya no me fui hasta que me contrataron. Yo seguí ahí tanto que me dijeron “bueno, estás aquí, ya estás tomando gratis, pues mínimo trabaja” y ahora hago sonido a las bandas de Zebulon. De vez en cuando hago sonido ahí, mi amigo Guy vino después de un rato y también hace sonido ahí. yo le enseñé un poco de cosas porque él es un músico, más que un ingeniero, le enseñé a hacer la mezcla en vivo de las bandas. Después de un rato me dijo “oye ¿y si hacemos un disco?” le dije que sí pero sólo si lo hacemos en Nueva Orleans, porque en el rancho yo me hice amigo de la banda más importante de jazz de Nueva Orleans que es el Preservation Hall y tienen un estudio increíble que es una casa vieja en donde Guy y yo nos quedamos ocho días. Y en esos ocho días, él y yo olvidamos todo lo que sabíamos, el objetivo de ir a un lugar que no conoces, como Nueva Orleans, es quitarte de las experiencias previas. Entonces fue un disco muy bonito porque iba a ser un disco de cantautor, más o menos, y le eché tantitas ganas para hacerlo lo más raro posible.

 

Martín: ¿Es lo que vamos a escuchar ahorita?

 

Enrique: Sí, es lo que vamos a escuchar ahorita. Esto ya no es Entrance, esta es la primera vez que escuchamos a Guy Blakeslee como Guy Blakeslee. El disco se llama Faces, esta primicia que ni siquiera tenemos label, no lo suban a internet, jaja. Esto es Guy Blakeslee, Faces.

 

Martín: Qué maravilla de rola

 

Enrique: Esta particular, sí. Sí es un hit para mi.

 

Martín: ¿Alguna historia que te venga a la mente?

 

Enrique: Sí, creo que fue muy especial por la onda de que John es una persona muy sistemática y a lo largo de los años ha tratado de desarrollar una máquina de creación que son los OCS de este momento, creo que por fin ya le entendió. Todos los discos los hago yo junto a un señor que se llama Eric Bauer, que también es leyenda de San Francisco, todos los discos del principio de Ty Segall, Melted y Manipulator. Bauer y yo, cuando hicimos Orc, intentamos encontrar la manera de trabajar juntos y hacer el equipo que tenemos que hacer. Esta fue la cúspide de lo complementario que somos los dos, ya sabíamos quién hace qué cosas. Yo me acerco mucho al sonido, Bauer le mete más de su onda pero tenemos la colaboración bien hecha. Este este es el disco Smote Reverser, que fue el segundo que hicimos juntos y ahora se añadió Tomas Dolas que es el nuevo tecladista de los OCS, ahora son cinco en lugar de cuatro porque John se dio cuenta que hay que dejar un tecladista todo el tiempo.

 

Martín: Ser parte de la familia

 

Enrique: Sí, no puede ser un huesero que contrate. Entonces Tomas Dolas ahora es parte de los la banda.

 

Martín: Músico brutal

 

Enrique: Brutalsísimo, si no han escuchado a Mr Elevator, que es la banda de Tomas, deberían escucharla porque es Tomas solito y es un loco loco. Entonces este ya es Tomas en su máximo potencial y también ya John es descaradamente progresivo. La gente que ubica a John, lo ubica mucho por los discos de psy-punk, por el relajo, el surf y toda la onda de ir a un concierto. Pero también es John demostrándole a todo el mundo que puede hacer algo progresivo como un crimson o un jazz, entonces a ser progresivo en esta época es un gran regalo.

 

Martín: Vámonos a lo nuevo. Henchlock, que es el nuevo sencillo, es una maravilla. Un track de 21 minutos. Lo he puesto desde la semana pasada, el día que me lo mandaron de Los Angeles de Castle face Records. Lo hemos puesto diario, impresionante rola. Vámonos al último trabajo que tuviste con ellos, dime una cosa ¿el disco etá terminado?

 

Enrique: Completamente.

 

Martín: ¿Ya está mezclado?

 

Enrique: Completamente, todo mezclado. Esto es parte de lo que hablábamos de la máquina de música en la que nos convertimos todos los integrantes del equipo de estos discos. Estos discos son los OCS que son los cinco, más Eric Bauer y yo, más Mario Ramírez que es un ingeniero de Sonic Ranch que es el tape up más rápido del oeste, es un muchacho súper joven como de 22 años y poncha en cinta cómo nadie en este planeta. Entonces este disco fue el desafío más grande que todos hemos tenido en nuestras vidas en cuestión de que el disco que está por salir en agosto. Este disco se llama Face Stabber y por nuestro lado, John nos puso mucha presión porque tenemos que hacer un disco que suene a que te estén apuñalando en la cara. No puedes tener un disco que se llame Face Stabber y que no suene exactamente a eso. Entonces fue un disco que John escribió con la banda en 15 días, 23 canciones en 15 días. Todos estaban nerviosos porque llegamos así, tuvimos 14 días para hacerlo todo. Nosotros entramos y salimos con el disco terminado.

 

Martín: Sí, imagínate que tortura, volver a regresar. Que es lo que sucede mucho.

 

Enrique: Sucede todo el tiempo. A la gente le gusta darle un respiro a las cosas y nosotros nunca respiramos.

 

Martín: Dime una cosa, Henchlock ¿cuántos punchs tiene? ¿Te acuerdas? o no.

 

Enrique: Los 21 minutos que escuchas son sin punch. Hubo canciones en las que sí hicimos punch, pero la mayoría de punch son como de bajo y Dan tuvo como dos o tres punches en todo el disco. Pero todo lo demás es la toma toma.

 

Martín: Y para que sepa la gente, toca la banda en cinta análoga toda la rola, revisas el track, y dices que van a hacer un punch en el bajo en esa parte. Entonces deshabilitas los canales, deshabilitas 23 canales y en el del bajo lo dejas en rec y ahí es en donde el bajista hace el punch. No se nota porque está el bajista tocando con la banda y a la hora del punch ya no está la batería.

 

Enrique: Ahí la recomendación es, siempre empieza a tocar desde antes porque lo mejor es que no le digas cuando es para que no se ponga nervioso. El desafío para los que no conozcan tanto la cinta, es que en la cinta no hay ctrl+z, la cinta borra porque es magnética, entonces borra la información que está ahí. Si tú haces mal el punch, ya la regaste, entonces es ahí en donde entra nuestro querido Mario Ramírez, que le llamamos punchito porque justo esa es su habilidad máxima, son los dedos más rápidos de Texas. Es parte de la artesanía, poder hacer un disco en cinta es poder armarla bien, saber cuando entrar y cuándo salir. Este disco se hizo así, los 21 minutos de Henchlock son los que grabamos. Arriba de eso grabamos voces, yo grabe un pandero, que grabar 21 minutos de pandero ha sido de las cosas más difíciles de mi vida. Pero es parte de ese sistema que hemos estado desarrollado juntos, ahí está la canción. Hacer 23 canciones, que eran como dos horas y media, más o menos lo que grabamos y mezclamos en total, fue una súper locura. En general, todo lo que la banda tocó en vivo, se grabó en cuatro días, las 23 canciones. John grabó todas las guitarras que quedaban, doblar todas las guitarras de 23 canciones en un día. La mezcla fue de cinco a cuatro canciones al día.

 

Martín: ¿Qué duración tiene el álbum nuevo? ¿Cuánto tiempo de música?

 

Enrique: Ya recortándole las canciones que le recortamos, creo que queda en una hora y cacho. Es también un desafío para nosotros el estar conscientes de que vamos a lanzar un disco de una hora y cacho en el 2019 cuando la gente tiene muy poca atención a las cosas.

 

Martín: Qué maravilla. Yo ponía canciones de tres minutos y de repente empecé a poner rolas de quince minutos. Y cuando una rola es buena, no quieres que se acabe nunca. Henchlock es un ejemplo perfecto, es para que hubiera durado 21 minutos, que es lo que dura.

 

Enrique: Esta banda es una banda que puede improvisar por el tiempo que quieras.

 

Martín: Dime una cosa, pasemos rápido a la música nacional. Estás grabando Los Cogelones ¿en dónde los estás grabando?

 

Enrique: Justo vine a la Ciudad de México para hacer a Los Cogelones, quien no los ha escuchado todavía, se tienen que agarrar porque los van a escuchar sí o sí. Esta banda es una banda de cuatro hermanos de Ciudad Neza, todos son mexicas de verdad, ayer tuvimos una ceremonia hermosa en donde hicimos la limpia de la casa de nuestra amiga Adri, que fue una maravilla. Estos chicos son lo que yo siempre he creído que el rock nacional tiene que tener, que es hacer lo que puedas con lo que tengas. Tenemos una gran limitación aquí en México, creo yo, desde que he vivido aquí lo he entendido. Este gran desafío que por ejemplo no puedes tocar en vivo tanto como bandas como las que estamos escuchando ahorita. Todas estas bandas son bandas que tocan 26 conciertos en un mes, las bandas de aquí en México, si bien nos va, tocan cuatro conciertos en un mes. Entonces la diferencia es abismal y para hacerte bueno, requiere de mucho más esfuerzo. Está la otra limitación del equipo, con estos muchachos de Los Cogelones fue algo muy interesante para mí, que fui a verlos a uno de los ensayos y estaba tocando Victor, que es el guitarrista con un pedal de distorsión y con su ampli, y le dije “estaría padre que le metieras un poquito de fuzz a tu guitarra” y me dijo “¿pues qué es fuzz?”. Entonces esas cosas a mi me hace sentir muy bien que una banda así pueda tener la capacidad suficiente para hacer un gran disco con lo que tienen ellos.

 

Martín: ¿Cómo se conectaron Los Cogelones y tú?

 

Enrique: Aquí entra a la historia mi amiga Odre, que también está aquí afuera, la manager de Los Cogelones y ella es muy movida y tiene mucha visión. Nos hicimos amigos en Los Angeles, ella vive aquí en la Santa María, yo me vine un rato a su casa y ella a mi casa de los Angeles y hemos sido amigos desde entonces. Me dijo, “fíjate que hace seis años descubrí a estos muchachos en Ciudad Neza que son de adeveras, esto es la mera onda”, los escuche y me encantó el proyecto. Al proyecto también entró Pablo Valero de la Santa Sabina, lo estamos haciendo los dos juntos.

 

Martín: ¿Ahorita están grabando a la banda?

 

Enrique: Saliendo de aquí nos vamos a Panoram a terminar de mezclar este disco. Hace como un día terminamos de grabar todo lo que teníamos de grabar y ahora empieza la mezcla.

 

Martín: ¿Cuándo vas a terminar de mezclar?

 

Enrique: Creo que terminamos el viernes. Está, en teoría, sencillón. No voy a hablar de más, pero yo me siento muy confiado en que puedo mezclar muy rápido, entonces quedará muy pronto.

 

Martín: Vengan a estrenarlo aquí

 

Enrique: Nos encantaría que se pudiera tocar aquí en el estudio con Los Cogelones porque la onda de ellos es verlos de adeveras.

 

Martín: ¿Cuándo regresas a Los Angeles?

 

Enrique: Yo me voy a Los Angeles el sábado. Me voy pero por aquí andaremos, les podemos traer las mezclas salidas del horno. Los Cogelones son un gran ejemplo de lo que yo llevo hablando en estos pocos años que tengo de experiencia de lo que yo creo que tiene que pasar en México para que, en mi opinión, México suba el estándar para que pueda llegar a lo que estamos escuchando ahorita en calidad de sonido y musicalidad. Lo que más se requiere, en mi opinión, es hacer discos todo el tiempo, no por cuestión de vender más discos, sino para explotar la creatividad. Como no hay una competencia de que ves a bandas tocando todo el tiempo, no se piensa que hay que tocar mejor y mejor, pero si se empieza a escuchar bandas que son contemporáneas que están sacando un disco todo el tiempo, eso les da el pretexto mínimo de tocar la presentación de su nuevo disco. Peor más allá, te haces más bueno haciendo discos, cada disco que yo hago, me siento mejor de algo que aprendí esa vez y lo incorporo al que sigue. Entonces lo mismo tiene que ser para las bandas de México, yo creo que vivimos en una época maravillosa en donde la música se puede hacer en una laptop, en el cuarto de tu casa. Ya escuchamos ahorita un ejemplo de cómo lo hicimos en la casa de John, lo mezclamos en la sala. Es cuestión más allá de Sonic, de poder tener una excusa, de poder tocar más y levantar el nivel de Sonic.

 

Martín: Y poder tomar una personalidad propia, que cada ingeniero sepa hasta donde llega y tomar esa personalidad.

 

Enrique: Y como banda también, creo que como banda la percepción más difícil es encontrar tu sonido. Y creo que como banda haciendo más y más discos puedes encontrar tu sonido. Yo siempre digo que es como conocer el tipo de chava que te gusta, cuando entiendes después de seis chavas con las que saliste y te diste cuenta de que todas eran rubias o a que todas les gustaba el arte o algo, pues ahora sabes que te gustan las chavas rubias que les gusta el arte. Ese es tu tipo de gusto, lo mismo es en la música, después de que haces cuatro o seis discos, ya te vas dando una idea de las cosas que haces porque las estudias en retrospectiva. Estudias lo que haces naturalmente y las cosas que siempre haces, las perfeccionas para que sigan adelante.

 

Martín: ¿Qué bandas te llaman la atención que estén pasando ahorita en México?

 

Enrique: Hay un movimiento muy padre en Hermosillo, en Sonora. Yo tuve la suerte de ir a la escuela con mi amigo Felipe, que está en una banda que se llama los Mud Howlers, todos fuimos a la misma escuela aquí en la Ciudad de México. Felipe se regresó a Hermosillo, cosa que para mi se me hacía loquísimo, y él es un gran ejemplo de cómo en una ciudad chiquita, que no hay una percepción de las bandas como estas, puedes llevar bandas y desde que Felipe se regresó hay seis, ocho, diez, doce bandas que tocan este tipo de música. Esto porque las produce, las graba. El primer ejemplo que he visto en mucho tiempo, de una escenita que se haya armado en México, fuera de la Ciudad de México, que se me hace fantástica. De ahí salieron los Señor Kino, la banda de Felipe, que se llama Vapers, Los Diabólicos. Hacen el Posadelic, eso se me hace un ejemplo muy padre de cómo le puedes echar ganas en donde estés. Yo soy de Morelia y creo que si me regresara a Morelia e intentara hacer una escena, me costaría muchísimo trabajo. Entonces una gran maravilla el hecho de que puedan hacerlo en hermosillo. Me llama mucho la atención eso, la respuesta de amigos en común, están Los Blenders, está la banda de Diego, están todas estas bandas que ya se informan mucho, leen mucho.

 

Martín: En un buen momento para la música nacional, creo que hay que consumirla. Ese es el mensaje, hay que consumir local.

 

Enrique: Cien por ciento, inclusive si tu banda local canta en inglés. Creo que también ha sido un problema alrededor de los años en la onda de que si una banda quiere cantar en inglés también puede, y si es mexicana, también es totalmente válida. He tenido varios amigos que sus bandas son en inglés y han tenido problemas porque la gente como que no acepta el hecho de que un mexicano pueda hacer canciones en inglés. Pero si las canciones son buenas y transmiten el mensaje correcto, las puedes hacer en japonés, francés o lo que tú quieras. Entonces quitarnos el estigma de quién sí puede hacer qué cosa y quién no puede hacer qué cosa. Tengo también una gran visión en discos como de una liberación que tiene México, por las malas, pero al final es una liberación. Siento que para que tú hagas rock and roll en México, tienes que tener cierto dinero a excepción de bandas muy excepcionales como Los Cogelones que tienen una Odre que los descubre y los apoya, a un Pablo y un yo que conseguimos que las cosas sucedan. Pero siento yo que para que tú hayas escuchado rock and roll, investigues y sepas quienes son, tienes que tener cierto nivel que te puede sostener para que puedas hacer tu propio disco.

 

Siento yo que tristemente no estamos en la época de vender discos, entonces si ya sabes que no van a vender tu disco, ¿por qué te preocupas por hacer un disco que vaya a pegar? ¿por qué te preocupas por hacer un disco que suene a las cosas que ya sabemos que funcionan en México que suenan bien? ¿por qué no mejor te preocupas por hacer el disco que tú quieres hacer? porque nadie te lo va a comprar de todas maneras. Yo siento que la música en México, el rock and rol en específico, se tiene que tratar como un producto de lujo. Lo que tenemos que empezar a hacer son relojes rolex y venderlos como relojes rolex porque eso es lo que tenemos que hacer, lo que tenemos que hacer es un disco que vaya muy a la experiencia, muy a lo experimental para que las 20 o las 40 personas que sí compraron tú vinilo, que siento que se tiene que imprimir en vinilo siempre, tengan la experiencia de tener el vinilo que hiciste tú aquí en México.

 

Haz una producción de 200 copias, tampoco cuesta mucho, supongo que aquí en México debe haber plantas que pueden hacerlo. Entonces la experiencia es: haz tu vinilo. Primero que nada, haz el disco que quieres hacer porque tienes que echarle ganas, si quieres hacer un disco en la montaña del Tepozteco, deberías hacerlo como puedas. Ya después de eso, imprímelo, tócalo y vende tus vinilos impresos en tus tocadas, libéralo en Spotify si quieres o haz videos musicales, pero el chiste es hacerlo, manufacturarlo como un producto de lujo y darle el mismo respeto a la hora que lo vendes como un producto.

 

Lo que vamos a vender aquí en México son los lujos. En Los Angeles me sorprende mucho la cantidad de personas que aman a los Dug Dug´s, me dicen “¿México? ¿rock and roll? los Dug Dug´s son lo máximo” y aquí en México pocos conocemos a los Dug Dug´s, entonces ¿por qué no hacemos más Dug Dug´s en este país? Está chido, siento que Los Cogelones, por ejemplo, son los Dug Dug´s de nuestra época. Me llamó mucho la atención, Felipe tendrá un impacto en el extranjero por lo bueno que es aquí. En México, sobre todo en Ciudad de México, es la ciudad del arte más importante, y yo creo del mundo. Cada vez se mudan más artistas aquí, si vas a la semana del arte de Salón ACME, MACO, todo está ahí, lleno de muchísimo dinero y muchísima gente. Pero ¿por qué los músicos todavía no?

 

Martín: Empezaron los chefs, abrieron terreno y yo creo que ahora van los músicos completamente.

 

Enrique: Sí.

 

Martín: Enrique, para cerrar nuestra conversación. Dime, después de Los Cogelones, ¿qué tienes por ahí en mente? ¿qué te gustaría producir?

 

Enrique: Pues ahorita me estoy concentrando en terminar mi estudio en Los Angeles. Mi estudio es un lugar muuy bonito que es una obra de arte, es una instalación de arte que es un cubo gigante de espejos, que fue una obra de arte de un artista llamado Eamon Ore-Giron, alias LENGUA, chicano también. Esta obra se exhibió en el ACMA y en el MoMA en San Francisco e inclusive en el Museo Tamayo de la Ciudad de México hace diez años.

 

Martín: ¿En dónde está el estudio?

 

Enrique: Este estudio está en casa de Matt Jones en Pasadena.

 

Martín: Es un cubo.

 

Enrique: Es un cubo y dentro estoy haciendo mi estudio. Sí, este cubo lo encontraron mis amigos.

 

Martín: ¿De qué está hecho?

 

Enrique: De espejos. Todo está hecho de espejos y adentro ya le puse esponjita y lo que tenga que pasar. Matt Jones y yo estamos todavía en la construcción de este estudio. Lo encontramos gratis en craigslist, alguien lo iba a tirar y lo rescatamos. Entonces esta es la reinterpretación de esta obra de arte ya con la bendición del artista LENGUA. Entonces este estudio lo vamos a acabar como en dos meses si todo sale bien y esa será mi primera casita para hacer yo los experimentos que pueda hacer con mis amigos que están en Los Angeles y mis amigos de México que quieran venir.

 

Martín: ¿Recibes demos? Si una banda está escuchando ahorita y se quiere poner en contacto contigo, ¿qué onda?

 

Enrique: Pues yo creo que mi instagram, yo soy Enrique Tena Padilla, mi instagram @enriesto. Ahí me pueden encontrar, he recibido un par de cosas en internet, pero todos son niños que les gusta mucho los OCS. Entonces recibo bandas de Florencia, de Londres, dicen “nos encantaría que no grabes” y me mandan los demos pero suenan a los OCS. Siento que me gustaría explorar cosas diferentes pero yo estoy abierto a todo lo que sea experimental y que tenga sustancia. Esperamos que el cubo sea como esa casita de experimentos, es un laboratorio sónico más allá de un estudio de grabación.

 

Martín: Cuando lo termines nos invitas, vamos a conocerlo.

 

Enrique: El día que sea.

 

Martín: Te agradezco mucho la invitación. Esta es tu casa.

 

Enrique: Muchas gracias.

Compartir en:

CONTENIDO RELACIONADO