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Radio Barrio: Corredor Cultural

Sábado 8 de junio de 2019 | 10:00 - 16:00



El Corredor Cultural Roma Condesa es un evento que sucede en la zona de la Roma Condesa,  busca la recuperación del espacio público y la reparación del tejido social a través de la cultura contemporánea.

Historia

Originalmente este evento comenzó a finales de la década de 1990 y duró algunos años bajo la dirección de algunas galerías de la zona.

Desde su reactivación en abril de 2009, con una renovada dirección y una visión ciudadana, el Corredor Cultural Roma Condesa ha sido un detonante para que la sociedad civil retome, disfrute y valore los espacios públicos; así como fomentar el consumo responsable y tomar conciencia de la conservación del medio ambiente.

 

La colonia Condesa se caracteriza, en este tiempo y espacio, por ser un lugar de gran atracción. Atravesar sus calles al estilo colonial californiano, reparar en sus múltiples paraderos gastronómicos, disfrutar de sus áreas verdes y absorber cualquier tipo de manifestación artística es posible dentro de sus parámetros. Desde su fundación en 1927, y ahora más que nunca, el barrio contiene un destello ineludible.

 

A partir del primer asentamiento por parte de la clase media alta de la ciudad, entre ellos miembros de la comunidad judía mexicana y numerosos españoles y armenios, el barrio desplazó sus antiguas formas vivenciales. El surgimiento de la colonia a principios del siglo XX como una zona habitacional destinada para población de ingresos medios se ve desbancada por un uso de suelo destinado a establecimientos comerciales. Comercios tradicionales como panaderías y tiendas de abarrotes son sustituidos por bares, restaurantes, galerías y centros nocturnos.
Lentamente, el barrio obrero y abandonado después del sismo de 1985 transita a un espacio de clase media asociado a colectivos de gran significación cultural, con predominio de elementos de expresión artística y locales comerciales donde prima el diseño y ambiente bohemio. Los daños producidos por el sismo contribuyeron a que los precios de venta y renta de propiedades bajaran. A finales de los 80 y principios de los 90 se observa la apertura de algunos negocios y oficinas localizados en la zona 1 . Paulatinamente y a partir de la apertura de establecimientos comerciales, la colonia se convierte en un punto de interés para vivir. Así, la reestructuración económica, sociocultural y demográfica de la Condesa la someten a permanecer en un espacio urbano de escalada alta.
Hoy en día, frente a un horizonte de posibilidad y un pensamiento de innovación, la colonia Condesa aparece como el modelo pionero de la gentrificación mexicana. Frente a una conglomeración evidente, este espacio urbano contiene un destello aún más ineludible: vivir en la Condesa es de índole transformadora. A través de una evolución social y un cambio en sus formas comerciales, la Condesa demuestra el carácter mutante que la impulsa a estar siempre en movimiento.

El jueves 19 de septiembre de 1985, México sufrió una sacudida brutal. Físicamente, un terremoto de 8.1 en la escala de Richter azotó la zona centro, sur y occidente del país. Mentalmente, miles de mexicanos sufrieron una consecuencia directa del impacto social, económico y vivencial del terremoto. En la colonia Condesa, calles y conjuntos habitacionales adolecieron la furia del sismo, como el cruce de Ámsterdam y Cacahuamilpa y un edificio en la esquina de Nuevo León y Laredo. Debido al sismo, se produjeron movimientos de emigración por el deterioro sufrido por algunos edificios, lo cual provocó que negocios cerraran y que numerosas viviendas se abandonaran.

A 32 años del sismo de 1985, la colonia es paciente sintomático del eterno retorno de la historia. El mismo 19 de septiembre pero de 2017, otra sacudida se da en una Condesa mejorada, modernizada y muy poco preparada para el siguiente golpe. Viviendas, comercios y áreas comunes fueron nuevamente afectadas a tal grado que colapsaron. Un edificio en Álvaro Obregón 286, uno en Ámsterdam 109 y otro en la esquina de San Luis Potosí y Michoacán son ejemplos notorios de la catástrofe que el desastre conllevó.

Centrarse en un número reducido de edificios parece una tarea incompleta debido a la magnitud de derrumbes que hubo en toda la colonia. Sin embargo, el aspecto notorio de aquellos edificios es la ubicación, lo cual ocasionó un mayor número de afectados y un acceso inmediato por parte de voluntarios. Estas calles, al ser reconocidas como unas de las vías principales de la Condesa, permitieron una mayor apertura a la formación de comunidad frente al desastre.

Así, a pesar de la tragedia, la Condesa fue partícipe de un acto de mayor potencia. Las acciones y labores llevadas a cabo por la vecindad y su comunidad asentada permitieron un rebrote dentro del espectro fantasmal. Centros de acopio, brigadas de rescate y donaciones de todo tipo aparecieron para dar a la colonia aquel engranaje que permitiera su propia transformación. Una de las piezas fundamentales fue la Ferretería “Materiales del Parque”, ubicada en Sonora 128, la cual donó todo su inventario para ayudar a brigadistas y demás voluntarios. Otra pieza de este mecanismo fue Verificado19s, una plataforma que corroboró y divulgó información sobre edificios dañados y colapsados; damnificados y víctimas; así como centros de acopio, donación de materiales y víveres.

 

La Panificadora

Es sin duda LA panadería de la Condesa. Ahí podemos encontrar desde el típico cuernito hasta pasteles de tres pisos con flores de betún, pasando por todo tipo de donas, glaseados, chispas y formas.

Ubicada en la esquina de la calle Pachuca y Juan de la Barrera, la combinación del olor a pan recién hecho y las vitrinas, en lugar de paredes, que permiten ver la múltiples estanterías repletas de charolas llenas de sus creaciones, harán imposible llegar al final de la cuadra sin llevarse una concha de recuerdo.

 

La carnicería “Mazatlán”

Es una de las más prestigiadas de la zona desde que abrió en 1979. Su nombre hace honor a la conocida avenida en la que se encuentra haciendo esquina con la calle Juan de la Barrera. Se ha ganado su fama gracias a su rigurosa forma de escoger su producto: siempre el más fresco y de mejor calidad.

Hoy, es una de las principales proveedoras de hoteles, restaurantes de renombre y también domicilios de la zona. Aquí podemos encontrar todo tipo de cortes, desde el jugoso entrecot que te sirven en los bistrots más mamones, hasta la mejor carne molida para unas deliciosas albóndigas caseras.

 

La esquina del chilaquil

A primera vista, este puesto podrá parecer uno más de los miles que se ven por la calle. Sin embargo, es todo lo contrario. ¿Qué venden? Tortas de chilaquil, pero no cualquier torta, sino las mejores tortas de chilaquil. Este puesto ha llegado a vender de un sentón y a petición de una misma persona 300 tortas.

Los viernes, hay colas de más de una hora y si no se llega antes de las 9 am probablemente la cochinita ya se habrá terminado (un elemento clave). Se dice que la familia es dueña del edificio de la esquina y que fue la portera de hace unas décadas la que les dio la idea de establecerse en esta esquina (Alfonso Reyes y Tamaulipas).

 

Taquería “Las Costillas”

Ubicada en la esquina de Juan Escutia con Pachuca no es sólo una taquería, sino el lugar de reunión de muchos vecinos. En pocas palabras es una típica taquería de barrio, de esas en las que no importan los lujos ni las servilletas de tela; sino la calidad de la comida, una buena salsa y la plática chelera con los cuates. No importa la hora que sea, la taquería abre de 9 de la mañana a 1 de la madrugada todos los días menos el domingo.

Su especialidad es, por su puesto, el taco de costilla de res asada y los frijoles que vienen como cortesía de la casa. Sin embargo, tienen también tacos de bistec, cebollitas, etcétera…

 

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