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TOOL- FEAR INOCULLUM

Por: Andrés Lupone

La mítica banda de los noventa regresa con su altamente anticipado quinto disco de estudio. Hace 20 años Tool se había posicionado como una banda que algunos describirían como “la banda de metal para melómanos cerebrales”. Quizás la descripción resulta un poco pretenciosa, pero su obsesión con la secuencia de Fibonacci, los temas espirituales y las métricas en tiempos irregulares los han puesto en el mapa como los herederos de dinosaurios del progresivo como King Crimson (Robert Fripp se ha proclamado un fan de la banda).

La música de Tool también ocupa un lugar particular dentro del progresivo. A diferencia de bandas que exhiben su dosis anual de virtuosismo como Dream Theater, Tool busca la complejidad matemática a través de la rítmica, mientras que las notas que tocan no son muchas. Su harmonía, en realidad, es más simple de lo que pareciera (Casi todas sus canciones están en Re menor). 

El hecho de que hayan construido una grande y dedicada base de fans a lo largo de su carrera hizo que la espera de éste quinto disco de estudio (la cual tuvo un periodo de 15 años) fuera de una expectativa altísima, lo cual puede ser una espada de doble filo. Por un lado tienen a un millón de escuchas que ansían y devoran cada minuto del disco (Cabe recalcar que cuando salió éste disco, los números de streaming superaron a los de Taylor Swift). Pero por el otro, si estos escuchas no obtienen el disco que esperan, la reacción puede ser más que negativa.

La canción homónima del disco: “Fear Inocullum” es un regreso en el formato más tradicional de la banda: Una canción de 10 minutos compuesta de tres secciones que aumentan la intensidad y velocidad de la canción. La rola define muy bien el momento en el que está la banda: Una búsqueda de un nuevo sonido a partir de lo que ya sabían.

En una entrevista, el vocalista Maynard James Kennan explica que a diferencia de sus discos pasados, en éste disco lo que buscan es servirle a las matemáticas, y no viceversa (por ejemplo: “Lateralus”, una rola que busca explícitamente la musicalidad a partir de ciertas ecuaciones y secuencias interpretadas a través de la métrica). 

En cuanto al contenido lírico en el disco, los temas de espiritualidad y desconexión con el concepto de individualidad se repiten. En “Pneuma” Maynard usa el aliento como una metáfora de como tendemos a fijar nuestra atención a lo físico, sin abrir las puertas de la curiosidad a otros conceptos como lo oculto y la psique colectiva, usando el aliento como un sinónimo del alma.

El disco consiste de seis canciones de más de 10 minutos interpuestas entre interludios instrumentales de dos minutos. En estos interludios podemos escuchar lo realmente nuevo que la banda trata de traer a la mesa. Por ejemplo, en “Litanie contra la peur”, la banda explora nuevas texturas y timbres a través de sintetizadores, vocoders y ruido blanco.

A pesar de la falta de exploración por un nuevo sonido, la banda parece estar consciente de ello. Muchos fanáticos han interpretado las letras de “Invincible” como una confesión de la preocupación de la banda por seguir siendo relevantes ante una industria cuyas reglas han cambiado y parece ir cada vez más adelante, dejándolos atrás. La canción se siente como un empoderamiento de el sonido que han masterizado a lo largo de su carrera, más que una lucha de adaptación a las nuevas olas y modas.

Sin duda, el momento más emocionante del disco está en el interludio central: “Legion Inoculant”, un cuidado e impresionante diseño sonoro que a simple vista no pareciera que viene de TOOL.

En general, “Fear Inocullum” es un disco difícil tanto para los fans como para la banda misma. No por el proceso creativo, sino por el largo periodo de espera y las expectativas que éste implica. En sí la música no explora mucho territorio nuevo. Podemos escuchar paralelismos a discos como “Lateralus” y “10,000 Days” en las secciones rítmicas y las progresiones. Si habría que encontrar un nuevo elemento en este grupo de canciones sería el uso de sintetizadores en los interludios y en rolas como “Descending”. 

Pese a las expectativas que tenían los fans hacia este proyecto, la recepción no ha sido muy cálida, pero en sí el grupo de canciones no están mal hechas ni trabajadas, al contrario, cumplen los estándares que la banda misma se puso hace más de veinte años. Simplemente, si buscan éste disco para descubrir una evolución en el sonido de la banda no lo van a encontrar, pero el estándar de calidad sigue siendo el mismo.

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