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BLACK MIDI – SCHLAGENHEIM

Por: Andrés Lupone

En una época de sobre saturación de música en el internet nace una banda que materializa ésta nueva era de la música en dos palabras: Black Midi.

La música de este joven cuarteto de Londres representa los resultados sembrados por los algoritmos, los foros y todas las formas de difusión hechas por la comunidad global y anónima llamada internet. 

Apenas tiene unos meses de que el cuarteto salió a la luz y en este corto lapso de tiempo ya son considerados como una de las bandas más esenciales de la década. 

El nombre “Black Midi” viene de una corriente de composición digital a partir de la saturación de notas en un software de audio digital (DAW). El resultado son piezas experimentales hechas a partir de archivos midi y el uso de un rango infinito de sonidos.

La relación de este género con ésta banda es más por espíritu que por la práctica. Si hay una relación de éste método con la banda es más por un paralelismo u homenaje que por otra cosa. La banda es un tradicional cuarteto de rock: dos guitarras, bajo y batería. Pero fuera de esto el resultado termina siendo un extraño universo que se balancea entre el rock progresivo y el punk.

Al escuchar canciones como “Reggae” no queda duda de que hay una significativa dosis de “virtuosismo o tecnicismo en la interpretación de cada instrumento, pero la exposición de éstas técnicas no son el fin. Como dijo Maquiavelo alguna vez “el fin justifica los medios”, y éstos jóvenes están utilizando su técnica para crear algo más que música aprobada por snobs del virtuosismo. La música tiene el espíritu de bandas como Fugazi y Slint, donde las dinámicas juegan un fuerte papel que desapega las concepciones generales de lo que el punk debería de ser.

En tracks como “Western” podemos apreciar influencias de bandas como Talking Heads y hasta folk como Nick Drake, con riffs de guitarra en un volumen muy bajo explorando colores que se alejan de la oscuridad y la disonancia, todo para ser explotado en una especie de coro en el cual la batería corre por sí misma en un complejo groove, acompañada de una línea de bajo digna de las tradiciones de bandas No Wave com James Chance and the Contorsions.

Pero también las letras tienen mucho de que hablar. En el track homónimo de disco Geordie Greep trata temas como las distorsionadas nociones de sexualization que nos da la pornografía y la industria del entretenimiento en general. 

“But I dream of a woman with the teeth of a raven. 

And the hands of a porcupine 

Oh yes, a sweetheart with the teeth of a raven

 And the hands of a sweating old landlord”

Ésta línea describe en tan solo cuatro oraciones como nuestra visión idealista del sexo y la belleza humana afecta la experiencia de estos encuentros en la vida real. 

Las letras del primer single “bmbmbm” describen el estado constante de confusión el el que viven los millenials y la generación que nació en la última parte de los noventas. 

Greep habla constantemente de un vivir y realizar acciones con un propósito, pero sin saber cuál es el propósito mismo, reflejando como ésta generación vive en una constante búsqueda de significado y propósito, pero sin ser capaces de descubrir el propósito en sí por concentrase más en demostrarle al mundo que tenemos un propósito en vez de pensar en realmente cual es éste. 

Una vez un hombre muy sabio me dijo: -Si quieres ser músico y la música que haces espanta a tus papas quiere decir que lo estás haciendo bien-. Claro que esto no quiere decir que el punto de un músico (al menos en un sentido post-moderno) es incomodar a sus padres, si no buscar maneras de afectar al escucha con algo que sienta nuevo y ajeno a lo que tenía concebido como música. 

Éste cuarteto logra dicho propósito con el penúltimo track: “Years Ago”, donde el verso es quizás de los pasajes más disonantes y agresivos del año, pero el coro nos lleva a un lugar inesperado mucho más etéreo y limpio (podría ser la antítesis de la idea de hacer rock para que todo explote en los coros y los versos nos regresen a la tranquilidad. 

Pero sin duda, el último track del disco describe muy bien tanto la identidad sónica del grupo como lírica. 

“Ducter” es la historia de una persona que insiste en ser alguien fuerte y a la vez está lleno de contradicciones, auto sabotajes y ciclos de lógica incoherente. Siempre volviendo al mismo lugar sin tener una dosis de conciencia y sin poder ser esa persona que dice ser. 

La música acompaña muy bien estos lados de ésta persona. Mientras el verso es rápido y bailable, podemos deducir que representa la persona que éste individuo dice ser, mientras que el coro es un lento y destructivo creccendo que representa el nunca llegar a ser esa persona que dices ser y caer en la misma trampa de auto sabotaje para volver al mismo ciclo interminable de contradicciones. 

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