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Inflorescencia electrónica: reseña de Flores de Buena Tarde

Por Santiago Gómez Sánchez 

Portada de Flores

Flores, el último álbum de Buena Tarde, es un viaje dinámico de armonía y textura que nos acerca a los distintos portales emocionales que todxs cargamos con nosotrxs. Una ventana hacia el presente o una mirada nostálgica al pasado, Flores es evolución constante que desemboca siempre en la cara de las cosas que normalmente ignoramos.  

Carlo Filio, músico y productor de Guadalajara también conocido como Buena Tarde, lanzó Flores el pasado domingo 22, un álbum conceptual que compuso y produjo en su estudio casero en Guadalajara. El conjunto de sus diez canciones crea una atmósfera surrealista y contemplativa, mezclando géneros como el trip-hop, el ambient y el techno. Esta combinación da como resultado el slow-fi, nombre con el que Buena Tarde define su estilo musical. 

Carlo describe Flores como “un viaje dinámico de armonía y textura, con el único objetivo de generar placer prolongado basado en los portales emocionales que podemos encontrar en el presente, la familia, la nostalgia de un pasado, y la búsqueda de una constante evolución”. Cada una de las canciones que compone Flores actúa como una especie de ventana que nos permite asomarnos hacía ciertos momentos o emociones de nuestra vida. 

Pero la constante evolución en la que existe el álbum y la forma en la que Carlo juega con los géneros hacen que este ‘asomarnos’ sea siempre dinámico y multilateral. Moras, el tercer track, del álbum, es como la música de fondo de una memoria soleada de nuestra infancia que de pronto se torna obscura, inacabada. Flores es como darnos cuenta de que hemos estado viendo nuestros recuerdos a través de un solo ojo, y que al abrir el otro descubrimos muchísimos sentimientos e instantes que antes no alcanzábamos a ver. 

En su descripción de Spotify, Buena Tarde cita a Octavio Paz: “Eres tan solo un sueño, pero en ti sueña el mundo y tu mudez habla con tus palabras”.  La ‘mudez’ de las rolas en Flores (casi ninguna tiene letras o voz) es justamente aquello que les permite hablar de tantas cosas. Canciones como Abrazo y Flores, que mezclan corrientes de acordes bitcrusheados entre beats lo-fi y sonidos electrónicos, son espacios fértiles, en el sentido de que se nos permite explorarlos y otorgarles nuestro propio significado gracias a esta falta de un lenguaje racional, como lo es el de las palabras. Buena Tarde deja que un lenguaje mucho más abstracto sea el que hable, y así logra crear un espacio donde caben los portales emocionales de todxs. 

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