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Música continua

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La escuela de la inclusión

por: Mauricio Tinoco

En casa de mis padres se escuchaba todo tipo de música a todas horas. Cuando mi padre nos llevaba a la escuela, en algunas ocasiones nos ponía un disco acerca de la vida y música de Vivaldi, en otras escuchábamos Alive! (1975) de Kiss. Nos volvíamos locos con la primera canción, Deuce, y los sonidos de los fuegos artificiales tronando a todo volumen. Si alguien nos vio en aquella época en el tráfico, seguro le sacaría una carcajada el recuerdo.

Los sábados era día de visitar la extinta Tower Records para comprar discos (algo que a la fecha sigo haciendo en otras tiendas, a pesar de tener una cuenta de Apple Music). Ahí, un mundo se abría ante mis ojos. Conocí a Black Sabbath, AC/DC, Led Zeppelin, Nirvana, así como lo que algunxs sangronxs llamarían “gustos menores” como Panda, Moderatto y Mago de Öz. La música en mi infancia jugó un papel fundamental.

Cuando salió School of Rock (2003) fue todo un evento: recuerdo platicarla durante semanas enteras con mis amigos en la primaria. Todxs queríamos a un maestro como Jack Black. Por suerte, yo en casa siempre tuve a dos adultos que me abrieron un mundo entero de música. Estoy seguro que no todxs han sido tan afortunadxs.

La secuencia inicial es alucinante: los créditos se aparecen pegados en la pared y en las chamarras de la gente. Una idea sumamente ingeniosa.

Richard Linklater tiene una filmografía respetable: La trilogía Before (1995, 2004 y 2013) con Ethan Hawke y Julie Delpy es majestuosa, ¿y qué decir de Boyhood (2014)? Una verdadera odisea hecha a lo largo de 12 años. School of Rock nos entrega a un Jack Black que se siente en el lugar perfecto (aunque también ha tenido actuaciones muy destacadas en otras películas, pero esa es arena de otro costal). Dewey Finn es un rockero venido a menos que es despedido de la banda que él mismo formó. Presionado por su mejor amigo y roomie a pagar la renta, se hace pasar por él, un maestro substituto, en la escuela “Horace Green”. Es ahí donde Dewey conoce a lxs niñxs con los que formará la banda de rock “The School of Rock”.

La pasión por la música que transmite el personaje de Jack Black es la misma que el personaje de Robin Williams en La sociedad de los poetas muertos.

Lo que logra School of Rock como pocos largometrajes es comunicarse de manera tan directa con grupos tan distintos. No debe ser tomado a la ligera que una niña se vuelve la manager del grupo, o que un niño es el estilista de la banda ¡Linklater se adelantó a su época haciendo una de las películas más inclusivas en cuestión de perspectiva de género, raza, sobrepeso y temas LGBTTTIQ+! Y aún más allá. Dewey Finn, el personaje de Jack Black, es el hombre en busca de sentido. Empieza la cinta siendo un vago y termina siendo un maestro de rock. Un melómano incomprendido que, a su particular manera, encontró su propósito. School of Rock es la historia de un hombre soberbio que sabe reconocer sus fallas. Él no es el mejor guitarrista ni mucho menos compositor, sino Zack, el alumno que acaba de conocer. Al final, Dewey Finn se convierte en el catalizador de todos estos grandes talentos, ¡qué bonito!

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