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La relación del arte con el consumidor millennial

TEXTO: Fernanda Carrillo
FOTO DE PORTADA: Pamela Berlanga
FOTO INTERIOR: Fernanda López

Fecha de Publicación:
Miércoles 05/07 2020

Pareciera que cada año nos encontramos con una nueva galería o feria de arte, y no es difícil notar que sus programas están enfocados en coleccionistas jóvenes. Y no solamente me refiero a cómo estas plataformas de arte están diseñando eventos que incluyan más la experiencia sensorial, sino también están saltando de la galería física a la digital. Porque al final del día, nuestra generación valora la conveniencia, y queremos poder ver tu exhibición desde donde estemos. Sin embargo, ¿que tanto compran los millennials? ¿qué obras llaman más la atención? y, ¿cómo esto está influyendo en el mercado del arte? 

El enfoque a nuestra generación es entendible. Ahora que tenemos entre 21 y 38 años, ofrecemos ser un nuevo y potencial mercado. Tan sólo en México, los millennials, representan una cuarta parte de la población y para 2020 ocupará casi 50% de la fuerza laboral a nivel mundial (según la Secretaría de Educación Pública). Mientras que en Estados Unidos, uno de los principales países en invertir en arte, son la generación más grande de trabajadores: 56 millones (Pew Research Center). Lo más importante es que son el segmento de coleccionistas que más rápido está creciendo. Somos una generación altamente educada y precisamente eso ha hecho que nos tardemos más en entrar a trabajar. Sin embargo, los millennials finalmente se están estableciendo, comenzando a cobrar y listos para involucrarse con el mundo del arte. No por nada su porcentaje de adquisición de arte ha crecido cada año (US Trust).

Comunidad

Nos tachan como “la generación Yo yo yo”. A pesar de que resultamos molestos para los Boomers, somos curiosos y ambiciosos, pero más importante aún: nos interesa la identidad. En el sentido de marcas -en este punto de nuestras vidas- usamos las que se sientan más íntimas. Con el arte, es básicamente lo mismo. Esta generación busca expresar su individualidad a través de un estilo personal y un entorno de vida adaptado a sus preferencias. De ahí la afinidad natural con el arte. Aunque no sigan el estilo clásico, buscan una conexión con el mundo del arte ó específicamente: el artista. Y, ¿cómo consigue eso? Redes sociales. 

Al igual que la generación Z, somos conocidos por el uso regular de redes sociales. Aparte de tener información 24/7 de galerías alrededor del mundo, estamos de alguna manera “dentro” de los estudios de los artistas. Vemos desde sus nuevas obras hasta sus intereses político-sociales. Uno puede empezar siguiendo a una galería, a cuyo opening fue, seguido de los artistas y -siempre ansiosos por profundizar en lo nuevo- en pocos días amplían la red. Cómo mencionó Forbes: “Instagram se ha convertido en una plataforma más democrática para el arte, ofreciendo acceso sin igual a aquellos cuyos bolsillos no son tan profundos como su entusiasmo por el arte. También permite que coleccionistas y críticos serios descubran y evalúen el arte sin prejuicios … Instagram proporciona una forma para que los millennials ávidos de arte obtengan una educación artística y establecen esa conexión emocional con artistas individuales “.

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Según el informe anual de Hiscox Online Art Trade Report (se los recomiendo, es excelente) nos muestra que casi el 80% de los jóvenes coleccionistas de arte utilizan Instagram para encontrar nuevas obras y artista emergentes. Y no solamente es Instagram, es todo lo online -desde ArtNet hasta galerías y ferias online que están disponibles 24/7. Esto es una de las principales características que han hecho los millennials en el mundo del arte: cambios en el comercio de arte tradicional. Y con todo esto, ¿qué es lo que más se compra? La primer respuesta que a uno le podría venir a la cabeza es prints. 

Tanto por precio + facilidad de envío + son limitadas (por un corto tiempo) = pieza perfecta para compradores de arte jóvenes*

*Y a pesar de que este es cierto, uno se sorprendería de saber que esta generación compra con la misma frecuencia prints que pinturas (78%), seguido de fotografías (57%), dibujos (51%) y esculturas (42%); según Hiscox.

También somos una generación que valora la experiencia, entonces no todo puede ser online. Y lo podemos comprobar con tan solo buscar la cantidad de posts de #infinityroom. Pero más que enfocarnos en los escenarios coloridos, también ver la obra que nos mueve en persona y si tenemos la oportunidad, hablar con los artistas de nuestro interés. Porque a pesar de que las redes ayudan a los millennials a recopilar información de varias fuentes y la consolidan para encontrar obras más interesantes, también están ansiosos por conectar. Mientras más se puedan sumergir en su mundo, mejor. Sentirse incluidos.

A pesar de este gran interés en el arte, realmente los millennials no están dentro de la “clase alta” del mundo del arte. Como mencionamos anteriormente, a diferencia de generaciones arriba de nosotros, tenemos un alto nivel de educación y nuestro ingresos apenas están llegando a un punto de balance económico. Según Hiscox en 2017 y 2018 la razón principal por la que compramos arte es…

emotional Benefits (passion for art) 95%

La mayor parte de los millennials no están formando una colección con potencial de valor, el enfoque está en enriquecer su vida. Se requiere una combinación de cierto ingenio, dinero y placer estético para recolectar arte. Nuestra mentalidad va dirigida a la conveniencia -asistir a la subasta desde nuestro iPhone- y conexión -obras que reflejan nuestras vidas, gustos y valores éticos. Mismo efecto que vemos influyendo en artistas de diferentes generaciones que tienen su carrera en los “años millennial”, representando sus influencias políticas sociales para los jóvenes coleccionistas potenciales. No exigimos está clase de cambio pero de alguna manera es inevitable, como también lo es nuestro entusiasmo por estar involucrados en la vida de nuestros artistas y futuras obras.

Nuestros intereses están agregando nuevos retos al mercado del arte, y si ellos no cambian, seguiremos abriendo nuevas plataformas que coincidan con levantar nuestros iconos y nivel de colección. Aun así debemos ser más ambiciosos si queremos quedarnos con las grandes piezas de nuestra época.


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