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Lo que hemos logrado “Rayando Paredes”

Mucho se habla de las nuevas formas de manifestaciones feministas, se analizan desde una actitud que califica lo que está bien o mal dentro de una situación que pretende minimizar los 10 feminicidios diarios que ocurren en este país, las cientos de desaparecidas y miles de víctimas de violencia sexual.

Se habla de las “feministas de antes” y de cuáles “sí son los modos”. Por lo que me gustaría empezar contextualizando cuáles han sido los modos a lo largo de la historia de la revolución feminista: Olympe de Gouges autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadanía murió en la guillotina en la primera ola, donde apenas se exigía derecho a la educación, al voto y al trabajo, por traicionar al nuevo estado con su declaración. Las sufragistas inglesas pasaban temporadas en prisión por hacer interrupciones públicas en evento políticos, haciendo huelgas de hambre estando presas, quemando iglesias y rompiendo vidrios de edificios públicos; incluso Emily Davison murió a causa de un accidente ocasionado por un caballo al tratar de colocarle un cartel sufragista en un Derby. Emma Goldman, la arrestaban tan a menudo que cada vez que hablaba en público llevaba un libro para leer en la cárcel. La tercera ola dio pie a grandes marchas con simbolismos clásicos de la lucha como la quema de brassieres.

Las nuevas manifestaciones feministas consideradas parte de una probable 4a ola comenzaron de manera “pacífica”, con consignas claras que exigían un punto básico, derecho a vivir sin miedo: “señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”, se fueron sumando consignas como el derecho al aborto y la creación de la Marea Verde en toda Latinoamérica, sin embargo poco se lograba en términos de freno a los feminicidios o acciones concretas para garantizar la seguridad de las mujeres. Hasta que probablemente sin planearse y después de acusaciones de violaciones por parte de policías del gobierno de la CDMX el enojo o la rabia potenciada llevaron a las manifestaciones a acciones mediáticas más radicales, que incluyen adueñarse de espacios públicos, históricos e incluso culturales con mensajes fuertes como “Estado Feminicida”, o performance como “El Violador Eres Tú” en países de los diferentes continentes.

Para muchos lo único que se ha logrado es direccionar el discurso de la lucha a “la violencia”, pero las acciones que hemos observado en las recientes manifestaciones son acciones políticas, que exigen cambios ante un estado que parecía indiferente a la violencia de género, sí, parecía, porque afortunadamente “rayar paredes” como lo llaman algunos ha logrado reacciones concretas, por lo menos del gobierno de la CDMX:

Sin embargo lo que no hemos logrado es empatía por parte de la sociedad en general. Se sigue minimizando la violencia de género que mata 10 mujeres diario, se sigue utilizando el término “feminazi” como un acto más de misoginia, y pensando que la única prioridad del feminismo es “rayar paredes y vandalizar”, dejando a un lado los resultados de casi un año de lucha con fines políticos y mediáticos por parte de mujeres y colectivas que buscan garantizar el derecho a vivir libres y seguras de todas las mujeres.

Espero en un par de años estemos agradecidas de haber salido a las calles a gritar, exigir e intervenir objetos y estructuras en esta ciudad, espero que en un futuro dejemos de ver anuncios de mujeres y niñas desaparecidas o encontradas muertas en condiciones inhumanas.

NUNCA MÁS SILENCIO.

Joss Díaz Camarena.

Colaboradora en proyectos de perspectiva de género y diversidad.

@descosidxs

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@regeneromx

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