En vivo

AL fm

Loading...

AL música

Radio Barrio: Alameda

Sábado 20 de julio de 2019 | 10:00 – 16:00

 


 
Como parte de cualquier embrollo político, el repudio coexiste con el enaltecimiento. Este carácter ambiguo en la relación entre políticos ha sido ampliamente propagado a lo largo de la tradición diplomática. El ejemplo más patente dentro de la República Mexicana es la posición que Porfirio Díaz adopta frente a Benito Juárez. Díaz se levanta en armas contra Juárez después de la Guerra de Reforma, sólo para terminar siendo él mismo el gran constructor de la imagen de Juárez como ícono nacional. Esta aparente contradicción llega a su tope con la edificación del monumento conocido como el Hemiciclo a Juárez.

 

El monumento se ubica en la Alameda Central del Centro Histórico de la Ciudad de México. Cuando muere Juárez surge la idea de erigir un monumento en su honor. Es hasta 1910, bajo la influencia de los festejos del Centenario de Independencia, que se construye el Hemiciclo por órdenes de Porfirio Díaz al asumir la presidencia. Al menos este acto demuestra que dentro de algunas relaciones políticas, el levantamiento en armas puede encubrirse bajo un signo de alabanza.

 

La demostración de este acto se ve cuando analizamos la longeva relación entre ambos personajes. Benito Juárez fue profesor de Porfirio Díaz en el Instituto de Ciencias y Artes en Oaxaca, fue amigo suyo al convertirse en gobernador de Oaxaca, fue su jefe en la Reforma, y su presidente durante la Intervención Francesa. La adversidad política surge únicamente a partir del triunfo de la República en 1867, obligando a la formación de dos grupos: unos a favor de Juárez y los otros a favor de Díaz. Lentamente, la amistad se vio afectada por el surgimiento de su contraparte: la rivalidad.

 

La supuesta enemistad de ambos se funda con el desarrollo de estos grupos a partir del plan de La Noria, con el cual Díaz busca derrocar a Juárez. Una vez investido como presidente, Díaz alimenta, paradójicamente, el culto a su progenitor político, quien muere ocho meses después del levantamiento. Díaz no sólo infunde una memoria imaginaria en torno a Juárez, sino que la hizo visible mediante la memoria material. El Hemiciclo lo prueba.

 

El Hemiciclo es una obra de mármol de Carrara a cargo del arquitecto Guillermo Heredia. La estructura de estilo neoclásico se conforma por 12 columnas, con un pebetero en las dos principales. En el medio hay un conjunto escultórico del artista italiano Lazzaroni que muestra a Juárez acompañado de dos ángeles: uno representando a la Patrio y el otro a la Ley. En la parte baja reposan dos leones en un parámetro con grecas aztecas, cada uno pesa nueve toneladas. Al centro del monumento se lee “Al Benemérito Benito Juárez. La Patria”.

 

El 18 de septiembre de 1910 fue develado el Hemiciclo frente a embajadores de EUA, Argentina, Guatemala y España, acompañado de una declamación del poeta Luis G. Urbina. Décadas después, la obra ha sido utilizada como símbolo del Estado de Derecho en México. La presencia que Juárez ejerce sobre las instituciones mexicanas se representa mediante este gran monumento, siendo un símbolo de la posición privilegiada del derecho frente a los prejuicios morales y religiosos. Para apreciar la sede del Hemiciclo, Radio Barrio visita este sábado la Alameda, el parque más antiguo de América, junto con todos aquellos elementos que la estructuran.

Compartir en:

CONTENIDO RELACIONADO