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Radio Barrio: Revolución

Sábado 12 de octubre de 2019 | 10:00 – 16:00




 

El error de la Tabacalera Monumental

Fue en el año de 1897 que Porfirio Díaz lanzó la convocatoria para construir el Palacio Legislativo, edificio que refugiaría a las cámaras de senadores y diputados, además de oficinas y dependencias del gobierno. Sin embargo, la falta de proyectos postulados y conflictos por el mismo concurso obligaron al presidente a designar al francés Émile Bénard como arquitecto del recinto. El proyecto, que tendría dimensiones mayores al Capitolio de Washington D.C., desafortunadamente sufrió un evento “inesperado”: la Revolución Mexicana. Esto ocasionó que el sueño arquitectónico quedara a menos de la mitad de su construcción. Pero, para sorpresa de algunos, esto devino en uno de los errores más hermosos de la tradición mexicana.

 

En aquellos terrenos pantanosos cerca de la Tabacalera y Paseo de la Reforma yacía una cúpula a medio terminar después de la Revolución. Años después del enfrentamiento, Bénard regresaría para renacer el proyecto en 1922 como un monumento a los hombres que lucharon. Álvaro Obregón, presidente en aquel momento, aceptó el proyecto. No obstante, fue asesinado en 1928 y Bénard siguió un año después. La abandonada estructura se empezaría a desmantelar y usar para vías férreas. Es hasta 1933, cuando el arquitecto Carlos Obregón Santacilla, oriundo de la colonia, pasó por el lugar y vio el potencial que tenía la estructura deteriorada.

 

De manera casi instantánea, se recubrió la cúpula con láminas de cobre y se removió un águila de la linternilla de la misma. Obregón Santacilla le dio al monumento un estilo sobrio Art Déco, tan vigente en esa época, siendo las piedras de cantera clara y piedras volcánicas negras el contraste más notorio. También se pueden incluir ahí las 18 lámparas alrededor de la Plaza de la República, con 4 astas banderas del mismo estilo, así como águilas diseñadas por Oliverio Martínez de Hoyos, escultor mexicano de aquel tiempo.

 

Así, el Monumento a la Revolución pasó a tomar la forma que tiene hoy en día. A cien años de ser inaugurada su construcción, después de una inversión de 360 millones, el 20 de noviembre de 2010, se realizó su reinauguración en el festejo del Centenario de la Revolución. Es de esta manera como se puede ver el potencial que cargaba un simple error. La conversión de un espacio hacia una esfera arquitectónica fue posible únicamente en la Tabacalera, dueña de un sinfín de historias y de golpes a barreras de todo tipo.

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