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SKALAR

Por: Andrés Lupone

Fotografía: Leticia Sánchez

SKALAR es mucho mas que una exposición o una instalación audiovisual. Es la definición del estado ontológico del arte en el siglo XXI. Si miramos a la historia del arte y sus respectivas disciplinas, cada siglo tiene su propia manera de esculpir el espacio y el tiempo; tanto en la creación de la obra como en su percepción. 

Dentro del arte hay una subdivisión de ramas que definen su experiencia a través de los sentidos (visual, auditivo y lingüístico). Posiblemente las artes que más definen el contexto de cada siglo son las multidisciplinarias. Cada una de estas ramas multidisciplinarias se definen por la tecnología (y por lo tanto) los recursos disponibles dentro de su contexto. 

En el siglo XIX las artes multidisciplinarias más definitivas fueron el teatro y la ópera. Ambos contenían tanto lingüística (el diálogo) como visuales (escenografía) y sonido (la música tocada por una orquesta). 

En el siglo XX surgió el audio y el video, y como consecuencia el concepto y recurso de la grabación. Por eso mismo se ha concretado que el cine es el arte definitivo del siglo XX. Las respectivas ramas que derivan de los sentidos son las mismas, pero ahora el sonido jugo un nuevo papel, fuera de los escores o los soundtracks, el sonido también encontró una nueva manifestación en los efectos y el diseño sonoro, llevando a éste a un nuevo plano aún más abstracto. 

Lo mismo sucedió con la luz. Tanto la iluminación en escena con luces artificiales como la corrección de color en la post-producción trascendieron a llevar éste recurso a un plano más abstracto. Ahora los creadores de cine podían comunicar sus emociones a través de lentes, colores y sombras.

Éstas disciplinas jugaban con el espacio y el tiempo desde la percepción de sus respectivos creadores y participantes, pero la interacción con el público era simplemente nula, limitada a la mera experiencia desde su asiento y el presenciar tanto el principio como el fin de la obra, es decir, el espacio y el tiempo están limitados a estos parámetros materiales.

Todo esto nos lleva a esta pregunta: ¿Cuál es el arte definitivo del siglo XXI? Definitivamente el cine no lo es, no por que se haya estancado, sigue evolucionando, pero su lenguaje y percepción son los mismos. Si ahora se puede esculpir el espacio y el tiempo a través de grabaciones e interpretaciones, la inovación de esta era está en como la percepción del público puede jugar con el espacio y el tiempo de la obra, manipulando la percepción de la obra a través de un diálogo. Como ejemplo: La realidad virtual.

En SKYLAR es una pieza que te invita a manipular su percepción a través del espacio. Puedes escoger un punto donde verla, desde la esquina para los amantes de la reverberación hasta el centro para los obsesivos de la simetría y los vectores. Ví como era una experiencia diferente para cada persona que estaba en el cuarto.

Por un lado veía a una niña jugar con la luz persiguiéndola, luego un niño estaba riéndose como si estuviera viendo el amanecer por primera vez (o al menos siendo consciente de ello). Por otro lado habían personas acostadas en el centro o deambulando por el cuarto. 

Todas estas percepciones de la obra, por más diferentes que fueran, estaban viviendo la misma experiencia a sus respectivas maneras. Como cuando ves a un grupo de personas ver el atardecer en la playa. 

Otro factor que define a la pieza es la constante retroalimentación de luz y sonido. A diferencia de un video de visuales que acompañen a una banda o un soundtrack que de ambientes a los sucesos de una película, en ésta instalación ningún elemento está en función del otro, ambos se retroalimentan en una comunicación eterna. 

Esta no es una pieza que propone un nuevo enfoque en el cual el autor no es el foco principal de la obra, ni siquiera una persona o un concepto. Es mucho más simple que eso, es sobre las emociones a través de la geometría, la luz y el sonido. Por eso se puede interpretar de mil maneras diferentes . En general, todo el arte se puede interpretar de distintas maneras, pero en esta pieza no hay un concepto del cual se desmenuzan las cosas. Es etéreo, puede significar todo y a la vez nada.

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