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Una cicatriz en la cultura: la obra de Brigid Polk

Por Santiago Gómez Sánchez

Una circa de 1970 Polaroid de Brigid Berlin, quien era una pionera en la selfies. Fotografía: Brigid Berlin, “Untitled (Bridget with Flowers)” , © Vincent Fremont/Vincent Fremont Enterprises, derechos reservados.

Nueva York en los 60 era un chapoteadero de artistas, y un foco del cual muchos se congregaban alrededor de Andy Warhol; The Velvet Underground, Basquiat, Bowie, todos alguna vez pisaron el suelo de The Factory, el estudio de Warhol de aquel entonces. Pero de todas las personas que revoloteaban a su al rededor, Brigid Berlin – apodada Polk porque le gustaba inyectarse cosasresaltaba por el simple hecho de ser ella. En 1972 publicó Scars, un libro que recopilaba cicatrices, como las de su hermana Richie Berlin, Patti Smithy, Geneviève Waïte y otras personas que se cruzaban en su camino.   

Uno de los primeros cuadernos de Polk. Fotografía: Liveauctioneers

Scars consiste en un registro muy simple de cicatrices, que fueron impresas -usando almohadilla de tinta- en una libreta que Polk cargaba consigo. Cada cicatriz esta acompañada de un pequeño texto que explica su origen. La mayoría de las descripciones son vagas, además en muchas de las impresiones ni siquiera se logra distinguir la cicatriz, pero esto es lo que nos permite adentrarnos por completo a las heridas ajenas. Paradójicamente, que las heridas se encuentren dislocadas del cuerpo, donde normalmente habitan, nos posibilita a nosotras y a nosotros vivirlas desde nuestras cicatrices y experiencias. Algunas son dolorosas, como una cuya descripción leeLeft stomach gunshot ’51 / See what my mother did to me!‘, u otras son dulces, en un sentido torpe y humano, como la que dice On my briss the rabbi missed‘. 

The Cock Book fue otro de sus trabajos, un libro enorme lleno de dibujos de penes hechos por gente como Leonard Cohen, Jane Fonda y más. Además de estas obras, Polk grababa todas sus llamadas telefónicas con Warhol, que eran bastantes, y cargaba una grabadora a todos lados; una grabación suya de The Velvet Underground tocando fue lanzada como el álbum ‘Live at Max’s Kansas City’, el primer álbum en vivo que lanzó la banda. Tomaba fotos obsesivamente con su polaroid, tanto autorretratos como retratos y fotos de lo que sucedía en The Factory.

Fotografía: Brigid Polk

En 1969, Andy Warhol le dijo de broma a la revista Time que en realidad Polk era la persona detrás de sus pinturas, pero estás bajaron de valor casi inmediatamente por lo que rápidamente desmintió la bromita. Polk murió el año pasado, a los 80 años. Nunca se consideró una artista, pero preservar, registrar, es una acción que igualmente involucra sentimientos y emociones. Es decir, cómo saber que vale la pena guardar. A fin de cuentas, todo lo que vamos dejando atrás queda como un pedazo de la persona que fuimos, incluso algo como el dibujo de un pene.

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