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YAZZ AHMED – POLYHYMNIA

Por: Andrés Lupone

Hay pocas veces en las que la fusión de culturas y expresiones resulta como algo más genuino que una serie de experimentos. Si algo nos ha enseñado la historia es que las “identidades culturales” son definiciones que han resultado de recopilar las prácticas que la gente de cierto lugar en el mundo lleva a cabo. Factores como la geografía definen los recursos y la economía de cada región en el mundo, pero no siempre se toma en cuenta que esas prácticas o identidades son causa de un encuentro cultural, ya sea por migración o mestizaje. 

Por ejemplo, muchos damos por hecho que el sonido de “la banda” o “las rancheras” tiene antecedentes totalmente mexicanos, pero en realidad el sonido de la banda viene del Polka, de origen polaco. La razón por la cual no podríamos cuestionar si un género tradicional tiene antecedentes de sólo ese país es porque, a pesar de venir de otro lugar, se apropia y lo traduce a su contexto. El caso de la banda y el polka no fué hecho por una persona, simplemente fué hecho por causas masivas.

Pero sí hay casos en los que una sola persona puede agarrar rasgos de diferentes culturas y fusionarlos para crear algo nuevo y genuino, y Yazz Ahmed es una de ellas. 

Siendo una trompetista, compositora y arreglista mitad Inglesa y mitad Bahraini, Amed tiene un bagaje cultural que le ha permitido fusionar elementos de ambas culturas de una manera genuina. 

Ella misma se ha definido como “Sacerdotista de Jazz Árabe psicodélico”; es la mejor manera de explicar su ambición y búsqueda como artista. 

Ha sido música de sesión de gigantes como Radiohead, Lee Scratch Perry y Nile Rodgers. Pero cuando se encarga de sus propias creaciones, ella toma todo el bagaje aprendido por estos actos occidentales y aplica esa inspiración para re-interpretar la música de Arabia y el jazz desde un foco de psicodelia. 

Cada uno de los 6 tracks que conforman el disco están dedicados a diferentes mujeres que han inspirado a Ahmed de una manera u otra (en sus propias palabras: “musas y anti-musas”). El nombre del disco viene de la musa griega de la poesía, música y danza. 

Sólo basta con escuchar el primer track: “Lahan al-Mansour” para apreciar la libertad con la que la sección de metales y vientos se mueven dentro de sus respectivos instrumentos. 

A pesar de ser un disco de composiciones propias y arreglos escritos, Ahmed no deja de lado las tradiciones del Jazz, dejando espacios en los arreglos para que el saxofón y la trompeta improvisen soleando. 

Después de la odisea de Jazz espiritual con toques árabes sigue un track más tradicional (“Ruby Bridges”), al estilo de la escuela de jazzeros como Herbie Hancock y Medeski. El track empieza con mucho groove, pero al momento de sonar los solos juegan con la disonancia y los obligados de trompeta. Ésta canción suena como una extraña unión entre la locura desenfrenada Charles Mingus y la elegancia big band de Duke Ellington.

“One Girl Among Many” utiliza un discurso de Malala Yousafzai en la ONU y construyen la música a partir de él, utilizando la métrica de las palabras para dictar la rítmica de una manera muy natural y musical. 

Si hay un momento en el que la locura toma el control por completo, definitívamente es en “2867”. A través de sintetizadores y poliritmos acomodados de una manera muy elegante, Ahmed y la orquesta se dan la libertad de hacer uno de los tracks más experimentales y extraños del Jazz moderno. 

POLYHYMNIA es un disco que, a pesar de estar lleno de complejiades, es una experiencia que cualquier tipo de persona puede escuchar en cualquier momento. Hay momentos para satisfacer todos los gustos. Hay notas de locura, pequeños lapsos de tristeza, melancolía y felicidad. Ahmed lo describe su proceso como “Una celebración del coraje femenino, la determinación y la creatividad”. Siendo un disco inspirado en musas, su grandeza es tan única que el disco en sí es una musa.

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